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ESTE ES UN DÍA DE INOCENTES Y DESpedidas de un año que pasó muy veloz pero está demorándose en su última hora. Se hacen balances malos y buenos del 2008 y unos a otros se preguntan cómo le fue y cómo cree que le irá en el 2009.
En mi caso, aunque en esta columna no acostumbro a hablar en primera persona, debo hacerlo para responder a preguntas sobre la crisis de los periódicos. Tengo la suerte de estar en el reducido grupo de los más antiguos colombianos en este oficio y me dedico, en calidad de espectador en semirretiro, a coleccionar aniversarios y a mirar, en viajes al exterior, o entre casa, el proceso de la nueva multimedia.
Con el titular “Los últimos días del papel impreso”, este diario publicó el domingo 14 de diciembre un informe sobre el desplome mundial de los impresos de noticias, mientras en Colombia ha aumentado su lecturabilidad, debido a que el porcentaje de usuarios de medios electrónicos es menor que en Europa o Estados Unidos. Eso explica que mientras hay ola de cierres de periódicos, El Espectador ha reaparecido y se sostiene como diario con modernos enfoques hacia la opinión y el análisis de la actualidad.
Por haber sido ésta mi casa de toda la vida, espero que en el 2009 siga consolidándose y creciendo. Eso me lleva a sugerir que se corrijan fallas que son comunes en los principales diarios. Si el mercado de la noticia inmediata lo acaparó lo audiovisual, no entiendo por qué las páginas editoriales, que han convertido a la opinión en la mejor noticia impresa, siguen saliendo por allá en el último rincón, donde es difícil encontrarlas. Además es notoria la falta de revisión y el exceso de errores, porque se confía en el computador y son pocos los correctores de idioma y de estilo.
Otra observación personal: en la actualización de los medios impresos, para rescatar sus mercados, hay tendencia al regreso a defender valerosa y altivamente las líneas políticas y de bien común que fijaron los fundadores y sus sucesores de cada medio. La opinión ajena debe respetarse pero en lugares secundarios y evitando los excesos de apasionamiento y lenguaje tan comunes en el revuelto mundo de la actual crisis periodística.
COLETILLA. -Bien ido el turbulento 2008 y bienvenido un 2009 con menos incógnitas y mejores soluciones.