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LA ENTRADA EN FIRME DE ROBERTO Pombo como director de El Tiempo es tema del día en nuestro campo periodístico, pero pasó casi inadvertida, ante la avalancha noticiosa del revolcón del 20 de enero en la Casa Blanca.
Durante cien años ese cargo fue ante todo político, porque era una especie de superministro o asesor de presidentes y otras eminencias, para conectarse por lo alto con la opinión pública. En este siglo XXI eso ha desaparecido, ante la crisis de la noticia impresa y el nuevo mundo económico de las comunicaciones. Ese mismo martes 20, el mexicano Carlos Slim, que no firma editoriales sino cheques, acudió a salvar de la muerte al New York Times. Los nuevos industriales de la palabra buscan hoy figuras claves para la multimedia del futuro.
Los colegas de Pombo estamos felices porque nunca se pensó en el tránsito de reportero a director. El paso no ha sido fácil, pero sí oportuno y actualizado. En 30 o más años, Pombo ha vivido al instante esta profesión, pero su mayor alianza desde la época de Alternativa fue con Enrique Santos Calderón y Gabriel García Márquez. Con ellos llegó al siglo XXI y ha sido enlace con la nueva era a través de la Fundación Nuevo Periodismo, para buscar futuras estrellas desde Madrid, México, Cartagena o Bogotá.
Se ha dicho que los periódicos impresos desaparecerán antes de 15 años, cuando la realidad es que están transformándose y adaptándose. Se ve en El Espectador, que respeta su antigüedad y su lema de servir a la patria con criterio liberal y al liberalismo con criterio patriótico, y en la práctica su nueva consigna es que la opinión es noticia. En el caso de El Tiempo los cambios ya se ven con la multiplicidad de medios en una empresa que tiene alcances internacionales. Allí Pombo es eslabón entre las dos épocas.
A esa transformación debiera corresponder una mejor organización profesional de los comunicadores. El Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, ha sido durante 60 años principal entidad sobreviviente, a pesar de grandes obstáculos. Se acerca el 9 de febrero, fiesta anual del periodista, y es nueva oportunidad para la superación y actualización del gremio.
COLETILLA. De La Gran Prensa se va pasando a La Gran Multimedia.