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Según cifras oficiales, en el país existen cerca de 42 millones y medio de abonados activos en telefonía celular.
Es decir, todos —o casi todos— los colombianos tienen hoy un celular. Es un caso sobresaliente en América Latina que nos habla de progreso, de una revolución social y tecnológica sin precedentes, que permite ser parte del mundo global. Pero también nos habla de una inmensa infraestructura que hoy es patrimonio de Colombia.
El celular ha mejorado nuestra calidad de vida. Instantáneamente, sin importar dónde estemos, nos acerca a la familia, los amigos, los negocios. Con él accedemos a toda la información a través de herramientas de búsqueda optimizando tiempo y pudiendo hasta realizar transacciones bancarias. Próximamente también nos sorprenderemos con lo que será la revolución de la televisión digital terrestre.
El haber superado la marcación por dial nos ha llevado al maravilloso mundo del “todo en uno”: un aparato con el que podemos tomar fotos, grabar videos, oír música, escribir mensajes, acceder a internet o simplemente recrearnos con aplicaciones de juegos, diversión, entretenimiento o redes sociales. Nuestro celular hasta nos despierta y nos recuerda citas.
Ha sido un cambio vertiginoso y no exento de problemas.
Los operadores año tras año invertimos millones de dólares en el país con el ánimo de que nuestros usuarios obtengan beneficios, cobertura, señal, mejores productos y servicios. En el caso de Comcel, la señal 3.5G llega a más de 960 poblaciones y en GSM cubrimos más de 1.100 municipios, lo que representa más del 99% del territorio del país. Contamos con 81 centros de atención al cliente en el país y la más amplia red de distribuidores con presencia en todos los rincones del país.
El año 2011 llega con varios escenarios interesantes. El primero, la portabilidad numérica, una oportunidad para demostrar por qué los usuarios prefieren nuestro servicio. Con ella se fomentará la libre competencia, ya que el usuario no tendrá motivo diferente a su propia satisfacción para quedarse con un determinado operador. O irse para otro.
De otra parte, las compañías no sólo se preparan para entregar a sus usuarios los beneficios de la convergencia, sino para apoyar al Gobierno en los nuevos retos que representa la política Vive Digital, un plan serio, comprometido con llevar a los colombianos más y mejores servicios de telecomunicaciones.
Todo lo anterior no evitará que dejemos de decir “se cayó la señal”, lo cual ocurre por diversos motivos, entre ellos el clima que afecta los transmisores, las fallas en el servicio de energía, algunas veces robo de equipos en algunas estaciones y la ubicación geográfica de nuestras estaciones bases, que siempre estamos mejorando. Lo que sí estamos seguros en afirmar es que continuaremos trabajando para optimizar el servicio y la eficacia en nuestra operación.
*Presidente de Comcel.