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Un partido de loquitos

Juan Carlos Botero
17 de diciembre de 2015 – 07:17 p. m.

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Estados Unidos es la potencia mundial más influyente de la actualidad, y su democracia funciona con dos partidos mayoritarios que se dividen el electorado: el demócrata y el republicano. Por eso da miedo comprobar que los candidatos para las próximas elecciones presidenciales de uno de esos partidos, el republicano, son nada menos que lunáticos.

Cada uno de estos personajes ha dicho, una y otra vez, barbaridades. Donald Trump comenzó como un chiste, pero ahora se perfila como un posible ganador, y este ególatra tan superficial y ordinario ha insultado a las mujeres, a los latinos, a los negros, a los veteranos, a los musulmanes y a los discapacitados, y aun así sigue trepando en las encuestas mediante tesis fascistas y racistas. Por su lado, la posición religiosa de Ted Cruz es medieval. Rick Santorum comparó Obamacare, el programa de salud pública puesto en marcha por el presidente, con el apartheid. Y hace poco Ben Carson no se quedó atrás, pues calificó Obamacare como lo peor que ha pasado en su país desde los tiempos de la esclavitud. Si uno piensa en todo lo que ha ocurrido en EE.UU desde 1865, incluyendo, entre muchas otras cosas, dos guerras mundiales y varias más pequeñas, asesinatos presidenciales, linchamientos, segregación racial, crisis económicas, una gran depresión y un presidente obligado a dejar el poder en medio de un histórico escándalo de corrupción, y además recuerda que Carson es afroamericano, su comentario sobre Obamacare, un programa exitoso que ha beneficiado a millones de ciudadanos, parece dicho por un demente y no por un aspirante al cargo político más poderoso del planeta.

Lo cierto es que casi todo lo que dicen estos candidatos son cosas así de delirantes. Y eso es lo alarmante: el hecho de que los líderes más destacados de ese partido estén del lado equivocado de la ciencia, de la historia, de la seguridad nacional, de la justicia social, de la igualdad racial y de cada tema de importancia actual.

Por ejemplo, todos niegan la existencia del calentamiento global, a pesar de que 195 países han aceptado su existencia y firmado un acuerdo mundial de lucha contra el cambio climático. Condenan e insultan a los inmigrantes, a pesar de vivir en un país hecho de inmigrantes. Se oponen a cualquier legislación en la venta de armas, a pesar de todas las matanzas que suceden en su país cada año, y a pesar de que cualquiera puede comprar un fusil de asalto con menos restricciones que un juguete de niños. Rechazan el matrimonio gay y la diversidad sexual, cuando hoy ese es el frente de batalla en la lucha por la igualdad y los derechos humanos. Fustigan la regulación de bancos, aun después de la crisis del 2008, en gran parte propiciada por los alegres muchachos de Wall Street y la falta de regulación bancaria. Defienden la pena de muerte y justifican la tortura, y rechazan cualquier tipo de reforma tributaria, a pesar de que la desigualdad económica es el tema más apremiante que atenta contra la estabilidad de su país. Para rematar, todos niegan la teoría de la evolución de Darwin… en pleno siglo XXI.

En verdad estos líderes del Partido Republicano representan nada menos que un peligro mundial. Por eso es tan importante que las próximas elecciones las gane un demócrata; por el bien de todos es absolutamente perentorio.

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