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Assange-Murdoch

Juan Carlos Gómez
26 de diciembre de 2011 – 06:12 p. m.

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Julian Assange con Wikileaks se tomó por un buen tiempo los periódicos más prestigiosos del mundo para revelar información reservada, principalmente proveniente de agencias gubernamentales de Estados Unidos y de su servicio diplomático.

Aunque es cierto que así se pudieron desnudar muchos casos de abuso del poder político y de torpeza y servilismo de algunos gobiernos, en el fondo había también una burda manipulación y un desprecio por el anonimato al que tenían derecho muchas personas, lo que suscitó el posterior enfrentamiento de Assange con los mismos medios que lo habían acogido con hilaridad, como si fuera Juana de Arco.

El final del mito Assange podría ser bastante dramático. Él mismo está a la espera de una apelación para evitar su extradición a Suecia, en donde tiene pendiente un juicio criminal por violación. La defensa de Bradley Manning, el militar estadounidense acusado de filtrar la información a Wikileaks, al parecer va a utilizar como argumento de defensa la condición sexual del reo y su vulnerabilidad psicológica, de la que se habría aprovechado Assange.

El imperio de Rupert Murdoch tuvo que enfrentar un golpe inmenso a su credibilidad cuando se descubrió que uno de sus periódicos —News of The World— utilizaba información obtenida mediante interceptaciones telefónicas ilegales. El caso tiene implicaciones penales, que podrían llegar a involucrar a su propio hijo y ha sido un escándalo político en Inglaterra, dada la cercanía de los implicados con el primer ministro David Cameron.

Murdoch controla también Fox News, el canal de noticias más influyente de los Estados Unidos y propagandista declarado de la derecha, especialmente del Tea Party, facción del Partido Republicano dedicada a obstruir la gobernabilidad del presidente Obama, aun a costa de la economía nacional. Aunque en esta era es imposible replicar el fenómeno de lo que fue Randolph Hearst hace un siglo, es evidente que detrás de todo ese andamiaje hay un propósito deliberado de convertir el poder de la información en un instrumento directo de poder político.

Buena parte del periodismo actual —como lo describió con lucidez Christopher Hitchens— se debate entre aprovecharse de la miseria de seres anónimos y la decadencia de los personajes públicos.

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