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Es el título del ensayo de Juan José Sebreli contra los mitos, el cual se centra en Gardel, Evita, el Che y Maradona. Cuatro argentinos, íconos universales, ídolos de la cultura de masas que, más allá de la verdad y la mentira, entraron a la historia para devoción de sus adeptos.
Sin duda alguna, de todos ellos la figura más apasionante es la de Evita, cuyo trasegar de vida y muerte retrató Tomas Eloy Martínez de manera magistral en Santa Evita. La creación de un mito es una combinación de magia y azar, como cuando una insignificante Evita saludó en una gala al general Perón o cuando el Che conoció a Fidel Castro y se unió a su guerrilla.
Los mitos en la política se van creando bajo la idea de que las personas son indispensables y sin su presencia las sociedades pierden su rumbo, como sucede con la figura de Álvaro Uribe. Por cuenta de los procesos judiciales en los que está encartado, Colombia vive el pico más alto de polarización política en este siglo. Apenas empieza lo más grave; el mito y su partido quieren hacer de sus casos de baranda una cruzada nacional, como si esta sociedad no tuviera más destino que Uribe fuera culpable o inocente.
¿Va Colombia por el camino de Argentina, que lleva más de setenta años padeciendo el peronismo, aunque ya casi nadie se acuerda de Juan Domingo Perón?
Los mitos —afirma Sebreli— son “pestes emocionales”; son “un proceso maniqueo de divinización y demonización”. Es claro que las redes sociales son un caldo de cultivo para la creación de mitos, así sean efímeros; pero, lamentablemente, también lo son los medios tradicionales cuando se embelesan o intimidan con los personajes
Mientras tanto padecemos el peor atropello de las libertades individuales que se haya vivido en la historia de Colombia. No pudo hacer mucho la Corte Constitucional. Por cuenta de la emergencia sanitaria, acabamos de conejillos de indias; atrapados en los tubos de ensayo de nuestros bisoños gobernantes. Los planes que prometen no funcionarán si siguen sofocando la iniciativa privada y el emprendimiento. Así jamás se reparará el daño que se causó al bienestar.
@jcgomez_j