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Hace treinta años, el entonces presidente Belisario Betancur puso de moda en Colombia dos libros de ficción, inspirados en la grandeza de Roma: Los idus de marzo (Thornton Wilder) y Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar).
El de Wilder es la recreación de los meses previos al magnicidio del emperador Julio César. El de la Yourcenar —magistral traducción al español de Julio Cortázar— es una mezcla de novela y poesía, “el retrato de un hombre que casi llegó a la sabiduría”.
En sus discursos y entrevistas de prensa, Betancur solía citar esos y otros libros excelsos, los mismos que de alguna manera debieron apaciguarle el espíritu para soportar las dos más grandes tragedias de la historia nacional: la desaparición de Armero y el holocausto del Palacio de Justicia.
A propósito de la próxima posesión presidencial hay que recordar que excepto los dos Lleras, López Michelsen y Betancur, nuestros gobernantes en los últimas décadas han sido más bien ajenos a las letras y, en general, a las artes. Al parecer ya no hay tiempo para invitar a los artistas a la Casa de Nariño y en sus paredes desde la época de Uribe se puso de moda llenar las paredes de fotos en campaña, en lugar colgar obras de arte (¿dónde andará la monja de Osuna?).
Resulta lamentable pensar que —si acaso—, aparte de la lectura de resúmenes ejecutivos o power point, los presidentes no tengan interés o tiempo para sumergirse en una novela, un ensayo o un tratado que los inspiren —o al menos les den pistas— para gobernar con la grandeza histórica que se merece esta nación.
Ahora que las noticias recientes nos hacen temer que padeceremos muchos años más de violencia, sirven estas frases que Yourcenar pone en la pluma de Adriano:
“Pero el orden en las calles apenas me bastaba; quería, de ser posible, restaurarlo en los espíritus, o más bien hacerlo reinar en ellos por primera vez” (…) ”Puesto que el odio, la tontería y el delirio producen efectos duraderos, no veía por qué la lucidez, la justicia y la benevolencia no alcanzarían los suyos”.
Juan Carlos Gómez J. *