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El anuncio del Presidente de la ETB en el sentido de que ahora se buscará la venta de las acciones del Distrito por lo menos es una señal de vida. Hace meses fracasó el proceso de capitalización y hasta ahora no se sabía cuál iba a ser el nuevo libreto.
La situación de la ETB es seria y preocupante; su patrimonio se erosiona de manera vertiginosa y la pérdida de mercado es casi irrecuperable. Aunque sería necio culpar del todo a los actuales administradores, es inexplicable la falta de oportuna reacción ante ese fracaso. No existía un plan B, y si éste era la venta de acciones, ¿por qué se demoraron tanto en anunciarlo?
En casi todas partes del mundo, las antiguas empresas de teléfonos hace años se insertaron en el nuevo entorno de las telecomunicaciones. Lamentablemente la ETB se quedó rezagada y el precio lo vamos a pagar todos los bogotanos, gracias a la chapucería acumulada de muchas administraciones y a las presiones sindicales.
La ETB fue incapaz de enfrentar la oferta del triple play (telefonía, internet y televisión por suscripción), se demoró muchos años en desarrollar una oferta competitiva de internet DSL y decidió más bien invertir en larga distancia cuando este servicio ya se estaba marchitando, se lanzó en una loca e inútil aventura móvil y en definitiva, dejó pasar la oportunidad de ser un actor de talla mundial.
¿Sí será oportuno salir ahora a vender acciones? Ya se conoce la sed y cualquier comprador sabrá sacar provecho de la agonía de la empresa. Más bien, valdría la pena buscar salidas más creativas y audaces antes de salir a poner el aviso de “se vende”. Por ejemplo, valorizar activos estratégicos como los postes y ductos que detenta la ETB; ahí existe un apreciable patrimonio que podría escindirse para generar valor. Sería conveniente explorar el modelo de separar el negocio minorista y conservar el negocio de provisión de fibra oscura hasta el hogar y venta de capacidades de red en el mercado mayorista.
Por el bien de la ciudad y del patrimonio de los accionistas, ojalá esta vez las cosas resulten. No puede volver a suceder que dentro de unos meses se anuncie que la idea de la venta de acciones no prosperó y entonces la ETB tenga que entrar en un proceso fatal de liquidación. La responsabilidad política y fiscal sería inconmensurable.