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Cuando está por cumplir 100 años, la BBC atraviesa el momento más crítico de su historia. A lo largo de la existencia de esa venerable institución, gobiernos -tanto conservadores como laboristas- han pretendido controlarla o debilitarla. Ahora con los tories en el poder, podrían estar más cerca de cambiar radicalmente el rumbo de la BBC.
A finales del año pasado el primer ministro, Boris Johnson, cuestionó la conveniencia de mantener la tasa anual que deben pagar quienes tengan un receptor de televisión abierta. Gracias a esa tasa -equivalente, aproximadamente, a US$200- la BBC ha logrado mantener su independencia frente a los gobiernos de turno. Por ese concepto la entidad recibe cerca de US$5.000 millones al año; el 75 % del presupuesto que requieren la programación televisiva, la de radiodifusión y los contenidos online.
Cualquier disminución significativa de esta fuente de financiación llevaría a la BBC a su desaparición. Su estructura no podría adaptarse a un modelo de pago por suscripción o de publicidad.
El futuro de la BBC está amenazado también por su propia culpa: errores en el cubrimiento del brexit y de las últimas elecciones parlamentarias, casos recientes de discriminación de género y la revelación en 2012 de los crímenes sexuales que durante décadas cometió su estrella Jimmy Saville, demuestran cuán vulnerable y caótica puede llegar a ser también una organización con tanto prestigio.
El plazo de vigencia del acuerdo (Royal Charter), que rige actualmente a la BBC, vence en 2027, pero existe una fuerte presión para que, antes de esa fecha, cambien las reglas en desmedro de su autonomía. El primer adalid de esa causa es Dominic Cummings, el asesor más poderoso en Downing Street y admirador del modelo informativo de Fox News.
La BBC necesariamente tiene que cambiar para conservar su presencia no solo en el Reino Unido, sino a nivel global. De lo contrario, esa institución que ha sido un faro de la libertad de expresión, y a la que tanto le debe la democracia, se irá apagando poco a poco. Tiene el inmenso reto de atraer a las nuevas generaciones. El mundo no puede quedar sometido a los contenidos digitales cada vez más superficiales y efímeros.
@jcgomez_j