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House of cards, Homeland, Scandal y Designated survivor –exitosas series de TV– ya no parecen una exageración. Con la llegada de Trump al poder todo es posible y las tripas de la democracia más poderosa del mundo tendrán que tensarse de nuevo. Ahora está a cargo un presidente que –fatalmente– está dispuesto a cumplir lo que prometió.
Los genios constitucionalistas de EE. UU. ahora lamentan que el tal equilibrio de los poderes públicos que soñaron los padres fundadores sea precario y que la cabeza del poder ejecutivo –de hecho y de derecho– tenga un poder desmesurado. Trump no se inventó las órdenes ejecutivas, un regalo que añoraría un dictador bananero y que se fundamentan en el artículo 2° de la Constitución promulgada en 1787.
Como lo recordó recientemente la BBC, Franklin D. Roosevelt en sus casi 12 años de gobierno emitió 3.721 de esas órdenes, una de ellas permitió crear los centros de detención en donde se encerró de manera infame a más de 120.000 estadounidenses de origen japonés. Una vergüenza nacional –recreada magistralmente por Spielberg en la película El imperio del sol (1987)–, que se olvida en la perspectiva de los años, gracias a la devoción que le tenemos a Roosevelt, ese gigante de la historia cuya alma en pena asustará al aprendiz de Trump una de estas noches en la Casa Blanca.
Esa herramienta constitucional les permite a los presidentes gobernar sin las trabas del trámite legislativo en el Congreso, especialmente en momentos críticos, como cuando Truman en 1952 puso la industria del acero bajo el control del gobierno para evitar un paro que hubiera colapsado la economía.
En promedio Obama apenas emitió 35 órdenes ejecutivas en cada uno de sus ocho años de gobierno. Obamacare, la más importante de todas, empezó a ser reversada por Trump. Como si una simple firma pudiera borrar un sitio en la historia.
Cambiando de tema: Bienvenido el Código de Policía. A pesar de sus excesos –que ojalá pronto la Corte los eche abajo–, a la fuerza tendremos que aprender que la libertad individual llega hasta donde daña a los demás.
@jcgomez_j