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Hasta hace apenas dos décadas, la vida social y política se vivía en las calles, en las plazas, en los medios de comunicación tradicionales, en los centros de esparcimiento, en los centros de educación, en las oficinas públicas.
Hoy en día esas experiencias en el mundo físico son solo un pedazo de la realidad y la mayor parte de la existencia para muchos transcurre en internet y las demás redes, por donde fluye no solamente información, sino la vida misma.
Es tópico afirmar que las sociedades no estaban preparadas para ese cataclismo. Mientras que en Estados Unidos la tecnología y la innovación lograron cambiar la historia de la humanidad, es en Europa –al fin y al cabo la cuna de la civilización a la que creemos pertenecer– donde se construyen los nuevos paradigmas normativos para tratar de defender la individualidad, la primera víctima de la superweb.
En virtud de una decisión del Tribunal de Justicia Europea en 2014, Google, Bing y otros buscadores, están obligados a remover los links de información respecto de una persona, cuando dicha información es errada, actualmente irrelevante o sin interés público, lo que se conoce como el derecho al olvido.
El mismo Tribunal, en 2015, declaró que la posibilidad de trasferir información de ciudadanos europeos a Estados Unidos no está autorizada de manera general y debe analizarse cada evento en particular, con el fin de determinar el adecuado nivel de protección de esos datos cuando se transfieren a terceros países.
Ambos casos no fueron decisiones regulatorias, sino que se iniciaron mediante acciones de personas que exigieron la protección de su privacidad frente a gigantes de la tecnología, lo que hace aún más relevantes esos pronunciamientos judiciales.
Cambiando de tema: El caso de Uber en Colombia es un ejemplo extremo de debilidad estatal. Más allá de la protesta burda, es sorprendente que, aun personas inteligentes y de avanzada formación académica, pretendan que el lío se resuelve con leyes de transporte público del siglo pasado. Uber y otras aplicaciones similares son expresión de la nueva economía y un reto para que la regulación cambie antes de que nos apabulle el caos social.
@jcgomez_j