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Salvo esporádicos y puntuales fallos judiciales, ningún país del mundo ha logrado adecuar su legislación a los retos que imponen los gigantes tecnológicos. Frente a esa incapacidad, ahora nos sorprende una vez más el ingenio de Mark Zuckerberg. Hace unos días el jefe de Facebook le solicitó al Congreso de los Estados Unidos que regulara las redes sociales.
Según Zuckerberg, el Estado debería enfocar su tarea regulatoria en temas como contenido dañino, información electoral, privacidad, habeas data y portabilidad de datos. Ya para qué. En el destino de muchas naciones y para mal de la historia, el daño está hecho (brexit, elección de Trump); también la honra y la intimidad de muchos individuos ya se perdieron para siempre.
Como lo admite el propio Zuckerberg, ya es imposible controlar los miles de millones de mensajes que cursan cada segundo en Facebook. Ante esa realidad Zuckerberg sugiere que sea el legislador quien dicte las pautas para suprimir ciertos contenidos y fije estándares para determinar cuáles mensajes tienen o no contenido político y quiénes pueden difundir mensajes electorales en esa red social.
En materia de privacidad y protección de datos, Zuckerberg sugiere que a escala mundial se adopten las normas de la Unión Europea y que las cumplan las empresas que se aprovechan de la big data. Detrás de esa propuesta algunos ven más bien el interés de bloquear a los competidores que llegarán tarde al festín en el que se aprovecharon ya los datos de millones de personas.
Propone también Zuckerberg que la ley establezca la posibilidad de que los usuarios de una red social puedan trasladar su información a otra red. Esta parece ser la salida que busca Facebook para evitar que las autoridades de competencia tomen medidas frente al poder de dominio que ejerce conjuntamente con Instagram y Whatsapp, que también le pertenecen.
A propósito: frente a la irrupción de las nuevas tecnologías, la industria audiovisual y la prensa en Colombia viven el momento más crítico de su historia. El proyecto de ley de las TIC hubiera sido una excelente oportunidad para diseñar mecanismos de fomento que protegieran la identidad nacional. Faltó audacia e imaginación.
@jcgomez_j