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En la cresta de la ola, Reed Hastings -fundador de Netflix y primer rey del streaming- sostenía que su única competencia era el sueño o la lectura que alejaba a sus clientes de la pantalla. Esa jactancia hoy es comparable a la certeza que tenían los fabricantes del Titanic de que jamás se hundiría.
La semana pasada, tras el anuncio de pérdida de usuarios durante el primer trimestre del año, la acción de Netflix tuvo una caída estrepitosa de más del 35%. ¿Cuál fue el iceberg? En parte la cancelación de los servicios a los usuarios en Rusia en solidaridad con Ucrania, pero, sobre todo, la pérdida de mercado ante la feroz competencia que empezó a enfrentar en los últimos años.
Amazon, Apple TV, Hulu, Disney+, HBOmax, Star+, principales competidores de Netflix, tienen abultadas chequeras para producir y adquirir películas y series y muchos de ellos están integrados verticalmente, lo cual les da inmensas ventajas competitivas. Ante la multiplicación de la oferta los usuarios escogerían a lo máximo dos o tres opciones o estarían migrando caprichosamente de uno a otro. La guerra del streaming es de grandes ligas y, según lo prevén algunos expertos, pocos sobrevivirán.
El colapso de Netflix afectó también el valor bursátil de sus competidores y abre la puerta a un mundo de incertidumbre que afecta a toda industria de contenidos audiovisuales y a su cadena de valor: escritores, libretistas, productores, actores, músicos, camarógrafos. Así como en los años 80 el cable erosionó el mercado de la televisión abierta, en los últimos cinco el streaming le dio un puntillazo a la televisión por cable e incluso empieza a permear a la centenaria industria cinematográfica de Hollywood. Ahora a una velocidad inusitada el streaming enfrenta la disrupción de su propia competencia e incluso se empieza a considerar la posibilidad de que emitan publicidad.
En la misma semana del traspiés de Netflix ocurrió también el estrepitoso derrumbe de CNN+. Apenas en marzo pasado se había lanzado en Nueva York con gran pompa el servicio de streaming de esa prestigiosa casa de noticias. Tres semanas después la decisión es que solo irá hasta el próximo 30 de abril. Tiembla la industria.
@jcgomez_j