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Sorprende la ligereza con la que algunos expertos en el tema de televisión lanzan propuestas para salvar del desastre a la industria de televisión en Colombia.
Para enfrentar la convergencia audiovisual y hacerles caso a las recomendaciones de la OCDE, sería un craso error sepultar a la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) y trasladarle sus funciones a la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC). Claro que la ANTV debe desaparecer, pero la CRC no es la panacea, con todo y su prestigio histórico. Con los años la CRC se ha ido atiborrando de funciones que la entraban y superan, y, lamentablemente, este no es el mejor momento de la regulación de las telecomunicaciones en Colombia. Hay que evitar a toda costa que el criterio técnico y económico ceda ante las presiones de la baja política y al miedo a la Contraloría y a las acciones populares.
Si hubiera una sola autoridad reguladora para la televisión y las telecomunicaciones, persistiría el problema de acertar en la selección de los miembros de su órgano directivo y así evitar que el sector quede en manos de funcionarios incompetentes, como tantos que se han visto merodear por ahí.
El panorama seguirá siendo sombrío si el Congreso de la República y el Gobierno Nacional no asumen cuanto antes la tarea de diseñar un nuevo marco normativo para la industria audiovisual. Recordemos que las normas de televisión en el último plan de desarrollo fueron unos simples e interesados pañitos de agua tibia que no solucionaron nada de fondo.
En cuanto al tema de la financiación de la televisión pública, el problema no es Netflix. Lo que sucede es que, aparte de ordeñar a los operadores, no existe una política para la televisión pública y en esas condiciones no hay plata que alcance.
El impuesto a los contenidos audiovisuales disponibles en internet sería un despropósito en contra de los usuarios que sólo favorecería a los operadores de televisión por suscripción y podría violar los compromisos del TLC suscrito con los Estados Unidos. La televisión puede sobrevivir en el mundo de internet, pero no bajo las reglas que existen en Colombia.
@jcgomez_j