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La presunción de legalidad —principio según el cual las decisiones de las autoridades son legales mientras la justicia administrativa no declare lo contrario— la utilizan los funcionarios torpes o corruptos para imponer su voluntad y evadir su responsabilidad.
Aprovechan que la justicia administrativa se puede tardar varios años en resolver, que ellos estarán lejos a sueldo en la otra orilla y que no habrá forma de hacerlos responder.
Es una paradoja: cuando se posesionan juran defender la Constitución y la Ley. Después, en el ejercicio de sus cargos, algunos funcionarios se vuelven “estadistas” y entonces quieren torcer el ordenamiento jurídico porque les estorba para la realización de sus designios o intereses.
En el año 2011 la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) —en el cenit de su desgaste y desprestigio— presentó un proyecto de acuerdo para reglamentar los contenidos del servicio de televisión. En su momento muchos de los interesados le advirtieron a esa entidad que la mayoría de las normas que pretendía expedir eran inconstitucionales e ilegales. Oídos sordos. El entonces director de la entidad estampó su flamante firma sin pudor en el texto del Acuerdo 02 de 2011.
La semana pasada el Consejo de Estado decidió suspender provisionalmente todas las normas de ese acuerdo respecto de las cuales se advirtió en su momento que eran nulas. Es cierto, falta aún la sentencia definitiva, pero, frente a la contundencia y la seriedad de los argumentos de la medida cautelar contenida en la decisión jurisdiccional, no se ve por dónde la decisión final sea en contrario. Se deben respetar las decisiones del legislador que establecen el horario de la franja de adultos, las que distinguen entre programación y publicidad y no puede imponerse un código de autorregulación a los operadores de televisión, porque Colombia es un Estado de Derecho que garantiza la libertad de expresión y la actividad periodística.
La CNTV, a pesar de su afortunada desaparición, sigue viva a través de sus acuerdos. Su albacea —la Autoridad Nacional de Televisión— resultó peor y va de tumbo en tumbo, como se demuestra con su Resolución 2160 del pasado 8 de agosto. Bienvenidos al pasado. Se les advirtió…
@jcgomez_j