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Los conciertos multitudinarios y gratuitos del grupo puertorriqueño Calle 13 no son un invento de la Bogotá Humana. También se lo han gozado ciudades como México y Buenos Aires.
Calle 13 ha calado en la cultura popular; se venden bien como ícono de la protesta social. Latinoamérica y Calma Pueblo, dos de sus más sonados éxitos, son himnos de los indignados. Nada parece afectar su aureola contestataria, ni siquiera las acusaciones de sus detractores en el sentido de que son un producto más del show business californiano.
La presentación de Calle 13 la semana pasada en Bogotá despertó gran alharaca. No sólo por la molestia que despiertan en algunos sus poses y las letras de sus canciones, sino porque el concierto lo pagó Canal Capital y eso es un despilfarro. La dirección del Canal sostiene que se justifica gastar millones de pesos en eventos como el concierto, pues eso lo posiciona como una verdadera opción de televisión.
La discusión sería eterna. Lo es cierto es que la televisión pública en Colombia no tiene norte. Decenas de canales con audiencia volátil y poco más que insignificante. Algunos académicos responden que eso no importa, pues lo valioso es que sea inclusiva y que se gane muchos premios. Otros siguen repitiendo la bobería de que el modelo debería ser “algo como la BBC”. Unos más consideran que el modelo sirve como semillero de las nuevas alternativas audiovisuales. Así, entre genios y genialidades, a pesar de haberse invertido miles de millones de pesos durante los últimos 15 años, nadie sabe a dónde va la televisión pública, ni mucho menos su lugar en la convergencia audiovisual.
Si el próximo Alcalde que se elija en Bogotá es de una ideología diferente, seguro arrasará con la programación actual y se irán quienes hoy son los personajes de Canal Capital. Hasta ahí llegará la televisión humana, que tiene el pecado de haber sido un balcón más en la pelea de Petro contra el mundo .
No habrá continuidad. Así ha sido siempre, cada vez que hay una nueva elección. En términos generales, sucede lo mismo en los demás canales regionales. No se puede permitir que sea tan precaria y efímera la televisión pública en Colombia.