Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cuando años atrás estudiaba teorías de la comunicación, siempre tuve como referente un modelo fijo, cerrado y lineal.
El proceso comunicativo tiene un emisor que emite mensajes y un receptor que los recibe. Obviamente la manera y su estilo varían. Pasamos por la alienación. La de las masas pasivas, receptores sin criterio y decisión. Luego entendimos que los receptores eran inteligentes y que podrían escoger y decidir. Pasaban entonces a ser activos y críticos.
Y así sucesivamente, estilos varios iban marcando esta relación lineal entre emisor y receptor.
Pero puedo decir que por primera vez en la vida el modelo de comunicación ha mutado.
Ahora los roles se confunden y la línea se convierte en un círculo. Los receptores se han vuelto emisores. Y los emisores, receptores. Gracias al impacto del mundo digital, a la web, los blogs, a la telefonía, los anteriormente llamados a receptores están generando contenidos y están comenzando a emitir. Han pasado de ser pasivos a ser activos. La revolución de la comunicación y del mercadeo es total. Vemos en EE.UU. las agencias publicitarias reinventándose.
Vemos a los consumidores cocreando campañas. Grandes marcas comienzan a depositar en las manos de las personas espacios para gestar ideas. Disney, Coca Cola, General Motors, Doritos, se convierten en espacios de comunicación abiertos y con posibilidades de interacción entre las personas y la imagen de los productos.
Los departamentos creativos de las agencias pasan de estar conformados por cientos a tener millones de personas aportando pensamientos.
La comunicación ya no se aplica a la vida. Ahora la vida se aplica a la comunicación. Grandes cambios vienen. Las mentes triunfadoras serán las más abiertas y aquellas que amen profundamente la constante evolución.
Hoy más que nunca evoco aquella frase que dice que la mente es como un paracaídas: funciona mejor cuando esta abierta.
Viva este nuevo mundo.