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La vida es más simple de lo que aparenta, siempre nos movemos entre los recuerdos, el carpe diem y las posibilidades.
Alguna vez escuché a una persona decir magistralmente que si tuviera que escoger entre el pasado, el presente y el futuro, sin duda se quedaría con el futuro, pues es ahí donde pensaba pasar el resto de su vida. Y es cierto, ya que el futuro se puede vestir de oportunidades convirtiéndose en un lugar donde coexisten los sueños.
Por eso me encanta pensar en lo que vendrá, ver sus películas, leer sus novelas, afrontar su necesidad de cambio, de lo que se puede hacer y no se ha hecho, inspirar las visiones corporativas, los propósitos de marca, los países y las economías emergentes, los BRIC, los CIVETS y así, todo lo que tenga aroma a porvenir y represente una nueva arista por explorar.
En el corazón de la India se encuentra el Silicon Valley asiático, el IT Hub del otro lado del mundo: Hyderabad. Allí muchas de las compañías más representativas del planeta como Microsoft, IBM, HP, Verizon, Amazon, Bank of America, entre otras, han instalado centros de excelencia y de innovación.
Ahora el sueño americano se vuelve también el sueño indio que a la vez se convierte en el sueño emergente que termina como un sueño global. Con la educación sucede lo mismo. Más allá de la fama y la reputación de las grandes universidades del lado occidental como Harvard, MIT, Yale, Kellogg, London Business School, etc, en el lado asiático también se han generado grandes pilares educativos. En Hyderabad queda el ISB, Indian School of Business, fundado en 1996, el cual rápidamente se ha convertido en un centro académico de alta reputación global en el área de negocios y plataformas digitales.
Gracias al Foro Económico Mundial fuimos invitados al ISB un grupo de ejecutivos internacionales de distintas profesiones y geografías para realizar un programa sobre la nueva perspectiva asiática de los mercados emergentes globales. Al entrar a la India, el oficial de inmigración preguntó para dónde íbamos. «Al ISB» le contestamos. A lo cual respondió: «You must be genius». Me dio risa.
Pero ante esta cruda e injusta percepción que debemos afrontar simplemente espero que podamos compartir y aprender de este pedazo de futuro que la vida nos ha puesto por delante. Amanecerá más temprano y veremos.