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Hace un tiempo estaba en China trabajando cuando un amigo me mostró un tatuaje en mandarín que llevaba en su brazo. Le pregunté qué significaba y él me dijo: crisis. Y me explicó que en China crisis significa problema y oportunidad a la vez.
Si lo llevamos literalmente a la actualidad en Estados Unidos y a sus repercusiones internacionales no debemos olvidar algo esencial. El principal problema de una crisis de este tipo radica en el pánico de las personas. De ahí se comienza a gestar un círculo psicológico de miedo y parálisis que hace que la gente no consuma, que el dinero se retire en toneladas, que el periodismo atemorice, y todo esto a la vez genera un sistema vicioso que negativamente sólo puede apuntar hacia abajo.
Este problema no se soluciona sólo con gurús de la economía. Si fuera así, ellos mismos lo habrían previsto y prevenido. La solución tampoco está en las aulas de Harvard. La solución comienza por una actitud humana positiva que tenga la capacidad de expandirse entre la gente para romper el círculo vicioso del pánico y el negativismo. Si la parte esencial de una crisis, como la que estamos viviendo, sale de la cabeza de la gente, la solución con mayor razón también debe hacerlo, pero con mayor fuerza aun. Si esta plataforma no se da, las medidas y los ajustes que se tomen tampoco podrán llegar a ser suficientes.
Aunque no lo creamos, cada uno de nosotros es parte de esta solución. No olvidemos el tatuaje chino. No olvidemos que la crisis trae consigo siempre una oportunidad.