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Ni el uno ni el otro

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Silicon Valley en California se ha convertido en el Olimpo del desarrollo tecnológico y de la innovación en el mundo, pero a la vez simboliza el gran resurgimiento del espíritu emprendedor de los negocios.

Miles de empresas comienzan en los garajes como almas libres de las ataduras corporativas donde todos los sueños son posibles y lo imposible no existe.

Compañías como Google, Facebook o Twitter además de cotizar en bolsa ya se proclaman como los nuevos íconos globales, como unas de las marcas más representativas del planeta a la altura de legendarios clásicos como Coca Cola o McDonald’s.

Compras y adquisiciones billonarias como Instagram o WhatsApp superan el pronóstico hasta de los más optimistas y abren las puertas a la gestación del nuevo sueño americano.

La revolución que trae consigo la transformación digital ha generado cambios en el comportamiento humano y por ende en los modelos de negocio de la mayoría de las industrias.

El reto mayor ahora gira alrededor del tema del capital humano:

¿Qué tipo de personas y qué perfiles se deben contratar para asumir estos nuevos y crecientes desafíos?
Hace unos días tuve esta conversación en Palo Alto con un directivo de Facebook.

Le pregunté a quiénes estaban contratando. Su respuesta fue sorprendente. Me contó que ellos recibían innumerables hojas de vida de las más prestigiosas Universidades. MBA (Master en Business Administration) de HARVARD, YALE, STANFORD y otras, pero que él sentía que todas estas personas ya venían con un modelo de negocio viejo y desgastado y que preferían traer otro tipo de personas, que buscaban al MBA DE LA VIDA, que llegara en patineta a la oficina con formación de la vida y de la calle. Interesante reflexión que sin duda abre hoy la dicotomía entre el espíritu del emprendedor vs el espíritu del empleado.

Pareciera que para este nuevo sueño americano es más atractivo ser emprendedor que ser empleado. Que trabajar como empleado y hacer carrera en una compañía tradicional o en una corporación ya no es tan atractivo como emprender un proyecto desde su inicio en un garaje.

Creo que las dos son igual de respetuosas, atractivas e inspiradoras y que triunfar en una corporación es tan digno y satisfactorio como triunfar en un emprendimiento. Además no debemos nunca olvidar el círculo de la vida. Compañías como Facebook que comenzaron con el sueño de la independencia y el emprendimiento hoy se han convertido en grandes corporaciones con más de 6 mil empleados y que grandes empresas como Kodak por haber perdido su fuerza emprendedora han desaparecido. Definir la línea entre el empleado y el emprendedor es cada vez más difícil, ya que se entremezclan y plantean que para ser exitoso desde cualquiera de las orillas se necesita un poco de las dos.

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