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La verdad o la ficción

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Entre noviembre de 1966 y octubre de 1967 un grupo de hombres y mujeres alemanes, franceses, bolivianos, argentinos y cubanos se trasladó a La Paz, Bolivia, para crear una guerrilla con ambiciones panamericanas.

Era el primer puntal de una avanzada socialista en un país inhóspito que para entonces era gobernado por René Barrientos, un militar desarrollista. Al comando de dicha operación estaba Ernesto Che Guevara. Los contactos en La Paz con el Partido Comunista, así como la elección del territorio para los entrenamientos, estuvieron a cargo de varios cubanos, y de la alemana Tania, quien se infiltró en la alta sociedad boliviana como investigadora folclorista y profesora de alemán.

Método práctico de guerrilla, del brasileño Marcelo Ferroni, indaga en esa penosa experiencia. Para ello, Ferroni crea un personaje, también brasileño, que supuestamente participó de la acción, y que rindió un testimonio, décadas después desclasificado. Tal vez esa argucia es una de las virtudes del libro pero también su condena. Me explico: la narración completa está hecha a manera de informe: es el compendio de las acciones que puede ver el testigo y no mucho más. Nada de lo que se cuenta va más allá de los traslados, las penurias, los roces, las peleas, las inclemencias y la desorganización de un grupo que no estaba preparado para dar una batalla, y ni siquiera conocía la compleja realidad boliviana. Aunque tras las acciones uno advierte a un Che más humano que el prohombre que se ha impuesto en las hagiografías, la novela comienza a sucumbir en una larga enumeración de hechos que pueden ser entendidos en cualquier sentido. No hay ni una sola alusión a la psicología de quienes participaron en la operación, precisamente porque el testigo no tiene la inteligencia ni la pericia para hacerlo, según nos lo revela el autor que edita el testimonio.

Es un libro que juega con la historia, y entiende que la ficción siempre puede ir más allá; se da las libertades propias de la literatura e indaga dónde estuvieron las fracturas de una aventura condenada al fracaso desde el principio, pero, a mi modo de ver, se pierde en la investigación y no es capaz de darle un nuevo sentido a los hechos narrados. A veces la ficción no alcanza. Y uno vuelve a la historia.

Método práctico de guerrilla, Marcelo Ferroni, Alfaguara.ojoalahoj@yahoo.com

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