Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Quien lea este libro se encontrará con 12 perfiles de igual número de caudillos latinoamericanos que van del mexicano Antonio López de Santa Anna al paraguayo Alfredo Stroessner, escritos por Mauricio Sáenz, consagrado periodista que ha estado atento al devenir político y social de América Latina desde la revista Semana como periodista, editor internacional y jefe de redacción.
Al leer estos perfiles uno va encontrando motivos para darle la razón al subtítulo del libro: en América Latina nada parece haber cambiado en doscientos años. Aunque se trata de una evidente hipérbole, la escogencia de estos personajes no es gratuita: cada uno explica el talante y la manera de gobernar nuestros pueblos desde hace dos siglos. Y digo talante, pues quien lea, por ejemplo, la historia de Perón, Trujillo o Díaz, encontrará respuestas a las encrucijadas que sigue viviendo América Latina, cuyos personalísimos gobiernos han revivido épocas que se creían superadas.
Eso, creo yo, es lo notable del libro: cuando en el subcontinente se creían rebasados los tiranos, que se convirtieron, por gracia de los escritores del boom y de otros como Rubem Fonseca u Osvaldo Soriano, en mitos de nuestra manera de ser, ahora, por lo menos cinco de los presidentes que encabezan los variopintos países han recuperado prácticas tan absurdas como el corporativismo; la anulación de los partidos como mecanismo de encumbrarse para siempre en el poder; la reelección como única garantía de buen gobierno y el habla popular como forma de identificación y falsa humildad; el enaltecimiento de las Fuerzas Armadas como ejes de las relaciones entre el Estado y el pueblo.
No se trata de un libro de análisis histórico, sino más bien de reportería histórica. Aquí se narran las vidas y los desmanes de ilustres personajes para la región como Getulio Vargas, Rafael Leonidas Trujillo o Manuel Estrada Cabrera, sin entrar a analizar desde la teoría política sus gobiernos, sino enunciando qué hicieron y por qué lo hicieron. Lo sorprendente y coyuntural, insisto, es que es evidente que se trata de un ejercicio de actualización de prohombres como Manuel Estrada o Juan Vicente Gómez y sus correspondencias con los personajes que desde el Palacio de Nariño, la Casa Rosada o de Miraflores, insisten en la tiranía y el populismo como formas legítimas de gobierno aun cuando la historia haya demostrado lo contrario.
‘Caudillos’, Mauricio Sáenz, Panamericana.