Un esfuerzo para aplaudir

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Vivo en Alemania en la región de Baden-Wurtemberg y desde el martes 17 de marzo cerrarán todos los colegios durante un mes. El objetivo de la decisión es principalmente ralentizar la propagación del virus para que no colapse el sistema de salud. No se trata, como bien lo han explicado los principales diarios del país, de evitar un contagio que parece inminente, sino de prolongarlo un poco en el tiempo. Se espera además, sin confirmar, que los cambios de estación y las demás medidas preventivas contribuyan a disminuir la pandemia y se logre crear en algún momento una especie de “efecto rebaño”.

Creo, y no soy el único, que esta decisión debió haberse tomado un par de semanas atrás cuando se terminaron las vacaciones de invierno. Era la época donde el virus apenas estaba llegando a Italia y todos creíamos que no nos iba a afectar. Solo bastó que un par de personas que se encontraban en las estaciones de esquí ubicadas en el norte de Italia adquirieran el virus para que se expandiera con rapidez en otras partes de Europa. No fueron seguramente los únicos focos de contagio, pero el desplazamiento masivo de personas a esa región contribuyó a disparar el gatillo. Si realmente las autoridades locales hubieran querido tomar medidas preventivas, habrían tomado decisiones más radicales en ese momento.

Si comparo lo que sucedió y está sucediendo ahora en Europa, con lo que se está viviendo en Colombia, es de aplaudir el esfuerzo que se está haciendo para evitar una transmisión fuera de control. Es predecible e inevitable que el número de casos siga en aumento por un buen tiempo, pero las decisiones en relación con las personas que vienen de Europa, el control en los aeropuertos, el cierre de algunas actividades y el manejo mismo de la enfermedad han sido muy pertinentes. Es reconfortante ver la seriedad con la que se denunció y se manejó la irresponsabilidad y estupidez de esos viajeros españoles y franceses que se saltaron la cuarentena para potencialmente ayudar a esparcir el virus. Es una gran lección para todos que los hayan sacado del país: está más que demostrado que no vale la pena jugar con el impacto mortal de esta enfermedad y que en algunos casos Colombia no es tan “Banana Republic” como creemos.

No soy partidario de Duque, pero debo reconocer que la manera de actuar del gobierno ha sido muy responsable con el tema (ojalá una vez termine esta tormenta, se actúe de la misma manera con temas como los asesinatos de los líderes sociales y la corrupción). De cualquier forma, si el manejo sigue siendo el mismo, es probable que cuando llegue el pico de la enfermedad, este sea muy inferior a lo que es hoy en día en Europa. Es entendible que tantas medidas generen miedo y preocupación, pero es más aterrador sentir que se pudo haber actuado mejor unos días antes. Colombia está haciendo un muy buen ejercicio preventivo y de control que en lugar de asustarnos debería darnos seguridad.

Para terminar, como la mayoría de nosotros he intentado estar informado sobre lo que está pasando tanto en Colombia como en la ciudad donde vivo. No es un ejercicio fácil saber leer las noticias sobre el tema, hacerse una opinión clara sobre el mismo y actuar en consecuencia. Sin embargo, creo que para evitar el pánico y la paranoia es importante poner de vez en cuando el celular y las redes sociales en cuarentena: la sobreinformación será una de las principales causas de estrés en las próximas semanas y de nada nos sirve exponernos a ella si no nos aporta tranquilidad y bienestar. Mucha paciencia y cooperación para seguir asumiendo con estoicismo lo que está pasando.

@jfcarrillog

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