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Si una de las universidades más prestigiosas del país cerró sus puertas al debate de ideas sobre la realidad LGBT, ¿qué esperar de la educación que allí se imparte?
Lamentable, lamentable, lamentable. Así, repetido tres veces. No hay otra forma de calificar lo que hizo esta semana la muy renombrada y querida Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá al desterrar de sus auditorios y salones la discusión que se abría por décimo tercer año en torno a la situación de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el país. Eso sí, hay que dejar en claro que la decisión no fue autónoma de la Universidad, sino que se dio por presiones de la Conferencia Episcopal y la Nunciatura Apostólica.
Que vengan ahora los ultracatólicos a decir que la suya es una religión de amor y de perdón. Que venga el secretario del Episcopado, Monseñor Falla, a decir que ser homosexual no es pecado y que la Iglesia (así con mayúscula) recibe a todos sus hijos sin discriminación. Seguramente prohibir que un centro universitario abra una debate sobre temas LGBT no es excluir un grupo social. Al contrario, es un milagro o, tal vez, una prueba diáfana de la bondad católica.
¿Me pregunto cuáles serán los próximos proyectos académicos de la Conferencia Episcopal y la Nunciatura?
Aqui les doy unas ideas para que compartan con el rector, el Padre Joaco:
– Eliminar de la carrera de medicina todo lo relacionado con salud sexual y reproductiva. El sexo es pecado y la contracepción también. Promovamos un país ignorante en esos aspectos, tal vez así coronamos una nueva santa.
– Otorgar exclusividad a la música sacra y el canto gregoriano en la carrera de música. Prohiban las investigaciones sobre ritmos autóctonos, rock, jazz o cualquier cosa pecaminosa y drogadicta que no pueda ser interpretada por coros de jóvenes castrados. Si alguien quiere ser músico de la Javeriana debe tener tonsura y cantar salmos bien afinaditos.
– Supriman las siguientes carreras: biología, física, matemáticas y química. Esas no son ciencias. ¿Quién quiere vivir creyendo en esas falacias cuando existe La Biblia?
– Quemar la Biblioteca Central. Seis pisos llenos de libros y textos heréticos. Si el Procurador quemó libros, ¿por qué no ustedes?
Soy Javeriano y me duele que algo así haya pasado, pero creo que al Padre Joaco le faltaron pantalones para trazar la línea que separa la academia de la religión.
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#PreguntaSuelta: ¿El Proceso 8.000 contraataca?
@colombiascopio