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Capítulo 2014: ciudad molida y chigüiro asado

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La historia del país parece el producto de un extraordinario y creativo guionista de tragicomedias.

 En Bogotá pasamos de la iniciativa de Basura Cero al caos sanitario, a la recolección en volquetas, a la arrogancia del Petro, quien en medio de sus errores se cree dios y pontifica, creyendo ser la reencarnación de Gaitán. En la otra esquina, el procurador, con su guerra entre dioses, lo destituye, actuando como autoridad máxima en tierra de nadie. Encrucijadas jurídicas y políticas incluyen al presidente Santos, quien no acoge las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Siguiente escena: se nombra un Alcalde. Luego, se cuestiona a qué partido político pertenecía el Alcalde destituido, se demanda el nombramiento del encargado y la ciudad se prepara para elegir alcalde por un año. Son tantos los acontecimientos, que los observadores ya están jurídicamente perdidos. La realidad se parece al juego callejero: ¿Y donde está la bolita? ¡Nadie sabe, pero ahí está!

Los acontecimientos en Bogotá se yuxtaponen con escenas de chigüiros muriendo de sed, chicas en minifalda ambientalmente choqueadas, entidades públicas que dicen que lo que pasa no es nuevo ni es grave. Para cerrar la escena, en plena conmoción ambiental, los medios nos muestran cómo se están drenando lagunas, en los Llanos Orientales, burlando la autoridad ambiental. Todo parece una provocación inverosímil, propia del pensamiento creativo y casi torcido del guionista.

Los observadores, acostumbrados a que toda tragedia significa un descabezado, hacen apuestas sobre qué cabeza caerá, temporalmente, claro, pues, en este drama, todos vuelven a resucitar. Quizá, a cambio de un descabezado, haya una promoción. Una cosa es segura, se ha puesto en evidencia la incertidumbre técnica y científica para evaluar y manejar la dinámica ambiental. Falta información suficiente y confiable, mientras los recursos financieros para ciencia y tecnología existen y no se usan.

El Consejo de Estado tumba el POT de Petro y pone a riesgo la estructura ecológica de la ciudad. Esta pieza, muy criticada por locutores deportivos y representantes de partidos políticos, es identificada como importante y novedosa por la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Petro y su equipo es invitado a presentar el POT en su centro de estudios urbanos. Los políticos reaccionan diciendo que es un hecho populista. Resultado: sin consideración técnica, sino valiéndose de procedimientos y argumentos jurídicos, el Consejo de Estado tumba el POT y acentúa el caos.

El capítulo 2014 aún está en sus inicios, nos falta ver qué pasa con La Habana y las elecciones. Somos un país raro. Aquí, la ley no es un instrumento al servicio de un armónico desarrollo social; antes bien, la dinámica social está subordinada a la interpretación acomodaticia que los ciudadanos, con poder de decisión, hacen de la ley.

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