Publicidad

COP21 París: ambiente enrarecido

Juan Pablo Ruiz Soto
17 de noviembre de 2015 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Lo ocurrido la semana pasada en Francia es lo opuesto a lo que debe ocurrir el mes entrante en la XXI Conferencia Mundial sobre Cambio Climático (COP21), citada en París.

De la guerra y la destrucción hay que pasar al reconocimiento de responsabilidades, a la solidaridad y a la construcción conjunta de alternativas de producción y bienestar ambientalmente amigables. Los mismos gobernantes que hoy formalizan la declaratoria de guerra deberán formalizar la de cooperación y la solidaridad.

Las masacres, de cuya autoría se vanagloria el Estado Islámico, llevaron a los franceses a declararles la guerra total. Ellas son, según sus autores, una expresión más de una guerra que ya ha tenido muchos eventos sangrientos ocasionados por los bombardeos extranjeros en Siria.

El reto para el Sistema de Naciones Unidas es pasar del ánimo de guerra que hay en los dirigentes de los países industrializados (Europa y Estados Unidos, principales responsables por el calentamiento global) a uno de corresponsabilidad y gestión conjunta. Sus economías han liderado el mercado y el desarrollo tecnológico que hoy llevan al mundo a vivir y padecer graves efectos económicos, sociales y culturales asociados al calentamiento global y el cambio climático.

En la guerra, la agresión efectiva es el propósito; en la COP21, el éxito de la conferencia dependerá de lo opuesto: la solidaridad. Veremos la capacidad de los países desarrollados de asumir su responsabilidad y definir políticas efectivas de transferencia, subsidiando la tecnología eólica y solar para que los países que estamos mejorando los indicadores de ingreso per cápita podamos satisfacer nuestras necesidades de energía mediante el uso de fuentes renovables y así evitar la quema de energía fósil o generación hidráulica con destrucción de ecosistemas.

En India y muchos países africanos, parte importante de la población sufre por desabastecimiento de alimentos y energía. Allí, la prioridad no es el uso de fuentes renovables, es la producción barata y oportuna de energía para mejorar indicadores de vida. Para que ellos y nosotros no nos desarrollemos repitiendo el modelo de los países industrializados, la generación de opciones depende de una alianza clara y contundente que evite incrementar el calentamiento global. Sin duda todos debemos poner, pero los países industrializados tienen la obligación ética y la responsabilidad global de aportar de manera solidaria, y a bajo costo, tecnología y capital.

Hoy, los desplazados por la guerra hacen que los europeos multipliquen las barreras de acceso a su territorio e incluso que Austria defina la construcción de cercas a lo largo de su frontera para evitar el ingreso masivo de desplazados. Estos son pocos, en relación con los millones y millones de desplazados que generarán las sequías e inundaciones asociadas a los climas extremos. Por más cercas que pongan los países industrializados, las hordas masivas de desplazados ambientales los invadirán.

El ambiente de guerra enrarece la atmósfera para la COP21 y esperamos que no sea un motivo para evadir compromisos serios y estructurales en torno a la amenaza global que es el cambio climático. Por el contrario, debe ser un motivo de reflexión que ayude a profundizar acuerdos de cooperación y solidaridad.

@Juparus

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido