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Costa Rica es el primer país en el mundo que ha logrado recursos del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF por sus siglas en inglés), no sólo por reducir sus emisiones por quema de bosques, sino principalmente por aumentar la fijación de carbono gracias al aumento de cobertura boscosa a nivel nacional.
El FCPF es una alianza global que apoya: la reducción de emisiones causadas por la deforestación y la degradación forestal; el manejo sostenible de los bosques; la conservación de los inventarios de carbono forestal y el incremento de dichos inventarios (REDD+). El FCPF ayuda a desarrollar sistemas y políticas nacionales conducentes a la REDD+, mediante pagos basados en el desempeño del país frente a la meta de reducción de emisiones. El FCPF entró en fase operativa en el 2008 y avanza en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Costa Rica es el único país en América Latina que no deforesta sino que aumenta la extensión de sus bosques, gracias a que desde hace algunos años decidió poner en marcha un programa de pago por servicios ambientales que compensa a los propietarios de tierras que conservan bosques en su propiedad en lugar de hacer agricultura o ganadería. Para adelantar este programa consiguió recursos del Fondo para el Medio Ambiente Global y del Banco Mundial; luego introdujo un impuesto a la gasolina para financiar la actividad. Mediante un programa sencillo, consistente en compensar por cinco años a quienes conservan bosque, el país invirtió la tendencia y dejó de deforestar. México también ha iniciado un programa nacional de pago por servicios ambientales y, siendo un país tan complejo e incluso más difícil de administrar que el nuestro, está logrando importantes resultados.
Costa Rica le ha dado una lección de eficiencia y sencillez a todo el mundo, pues con medidas simples ha logrado que el país disminuya las emisiones netas de carbono y señale la ruta para un desarrollo bajo en carbono. Ahora es el primer país que logra recursos del FCPF y esto se debe al pragmatismo y consistencia de sus políticas públicas referidas al medio ambiente.
Con un proyecto financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Global y el Fondo para el Cambio Climático de Inglaterra —ejecutado bajo la supervisión del Banco Mundial—, Colombia está iniciando actividades que demuestran que el uso de sistemas silvo-pastoriles (ganadería con árboles) puede ser un arreglo productivo que aplica para recursos REDD+ y quizá podemos integrarlo en la estrategia nacional para obtener recursos del FCPF. Este proyecto, asociado al programa nacional de desarrollo bajo en carbono que lidera el DNP y la efectiva inversión de los recursos asignados a la recuperación de cuencas hidrográficas, debería marcar el rumbo para que Colombia antes que deforestar expanda la cobertura de bosques a nivel nacional. ¡Deforestar ya no paga! La tendencia global valora la conservación y recuperación del bosque nativo.