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De la protesta a la propuesta

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El movimiento ambiental mundial se ha caracterizado por decir no en muchas ocasiones, y en muy pocas oportunidades ha propuesto caminos alternativos.

Como lo señala Naomi Klein en su libro Esto cambia todas las cosas: capitalismo vs. clima, los movimientos de protesta han mostrado “que decir no, no es suficiente”, que es necesario proponer algo a cambio y que se debe ser estratégico políticamente para alcanzar los objetivos propuestos. Klein, considerada una líder ambientalista de izquierda, es una periodista cuya presentación de los temas de cambio climático en lenguaje sencillo ha tenido muy buena acogida. Para Klein, los cambios no vendrán de los políticos sino de la presión comunitaria. Esta observación coincide con lo que está pasando en Alemania, donde el movimiento social está presionando y casi obligando a sus líderes políticos a tomar decisiones con relación al medio ambiente.

En 2011 el 25% de la energía que usaba Alemania venía de plantas nucleares. Después del incidente en Japón el pueblo alemán presionó a sus gobernantes para que abandonaran la producción de energía nuclear. Ángela Merkel, quien había promovido la energía nuclear y defendido la participación de sus proveedores en el mercado, fue presionada por sus electores y se comprometió a suspender el uso de la energía nuclear para 2022. Catorce años antes de lo previsto, pues lo tenían planificado para 2036.

Ahora el pueblo alemán la está presionando para que se comprometa a suspender el uso de energía fósil lo antes posible. Si esto se convierte en política de Estado, con metas y fechas definidas, implicará muchos cambios en el mercado. Recordemos que el líder y el soporte económico de la Unión Europea, y por lo tanto del mercado común europeo, es Alemania. Merkel busca dilatar el compromiso, pero las dos terceras partes de la población alemana están exigiendo definiciones.

Si esto se acuerda antes de la cumbre del clima en París, las cosas pueden cambiar globalmente de manera importante. No en el sentido en el que lo plantea Klein, quien afirma que la única opción para enfrentar el cambio climático es cambiando el sistema capitalista, pues Alemania muestra vías alternas.

El pasado fin de semana los presidentes del G-7 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania), reunidos en Alemania, se comprometieron a un mundo sin combustibles fósiles para finales de este siglo. Vamos a ver cómo evoluciona esta intención, pues la reciente condición de Estados Unidos como país autosuficiente para el consumo de petróleo dificultará los acuerdos. La suspensión de las fuentes de energía fósil, que hace unos años parecía ciencia ficción, ahora es uno de los puntos de la agenda.

Colombia no puede hacer caso omiso de lo que está sucediendo. No somos grandes aportantes per cápita de gases de efecto invernadero, pero somos exportadores de carbón y petróleo. En el país el movimiento ambiental apenas da sus primeros pasos en la arena política y la dinámica económica, política y ambiental global que nos está afectando nos obliga a actuar y pasar de la protesta a la propuesta.

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