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La noticia ambiental de la semana pasada fue que se cumplió la ley.
Efectivamente, la medida tomada por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) sobre la Drummond fue la más polémica y divulgada de las noticias. Sorprende que tomar una medida que la ley obliga a tomar no sólo se convierta en noticia, sino que se vuelva polémica. Incluso se señaló a la ministra de oportunista política por hacer cumplir la ley.
¿Por qué hace noticia que se cumpla la ley? La verdad es que todos estábamos pendientes y se hicieron apuestas respecto a si se cumpliría o no; a muchos, que por años se bañaron en las playas de Santa Marta cubiertas de carbón y que respiraron un aire contaminado, los sorprendió que se llevara a cabo lo que es de obligatorio cumplimiento según la Constitución y la ley, ya que por muchos años se permitió que el sistema de cargue de carbón destruyera nuestros recursos naturales y afectara el bienestar y la salud de la población.
A buena parte de los colombianos le sorprendió que un funcionario público hiciera lo que tenía que hacer, lo que había jurado hacer en el momento de recibir el cargo. Con este comentario no quiero quitar méritos a la ministra Sarmiento; al contrario, es el momento de apoyar al MADS y a todo el Sistema Nacional Ambiental (Sina) para que la ley y su cumplimiento dejen de ser negociables. La tarea no es fácil, pero el efecto cascada positivo tenemos que lograrlo.
Si en el futuro queremos que se cumpla la ley, hay que trabajar desde la sociedad civil, pues muchas de las instituciones del Sina no cumplen con su misión a no ser que la sociedad civil las presione. De otra parte, hay muchos aspectos de la legislación ambiental que la sociedad civil desconoce, ignora e incumple. Hace poco, cuando pedía a un vecino campesino que protegiera el borde de la quebrada que pasa por su predio y que en cambio de pelear por el agua la conserváramos, es decir, al pedir de manera cortés que cumpliera la ley, casi me saca a plomo de su finca. Su reacción fue honesta y natural, pues él pensó que el “ilegal era yo”, al opinar sobre cómo debía manejar su predio.
Hacer la paz con la naturaleza quizá es más difícil que hacerla con las Farc. Históricamente hemos sido condescendientes y tolerantes con el incumplimiento de la legislación ambiental. Que las corporaciones internacionales, las empresas nacionales, las instituciones públicas y el ciudadano del común cumplamos nuestras obligaciones de conservación y no agresión al medio ambiente está por lograrse.
La contaminación por el cargue del carbón en la costa colombiana es algo que nunca debería haber ocurrido. Felicitaciones, ministra Sarmiento, por hacer cumplir la ley, cumpliendo así con sus obligaciones. Ni más faltaba que lo próximo que haga noticia sea que sorprendieron a un funcionario público siendo honesto. ¡Por eso no podemos hacer fiesta!