Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La NASA y NOAA, las dos instituciones más importantes del gobierno estadounidense que investigan sobre temas relativos al planeta y el espacio, acaban de certificar, usando modelos y fuentes distintas, que 2014 ha sido el año más caliente en el planeta tierra desde cuando empezaron las mediciones modernas del comportamiento climático.
No es una declaración de un ambientalista extremo, ni un panfleto de una ONG de oposición, son documentos oficiales publicados el viernes 16 de enero de 2015 por la Nasa (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), agencia norteamericana responsable del programa espacial y de la investigación aeronáutica y aeroespacial, y la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), agencia científica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, cuyas actividades se centran en analizar las condiciones de los océanos y la atmósfera.
Resulta paradójico que sean dos de las principales agencias gubernamentales de los Estados Unidos —país que ha sido la piedra en el zapato de las propuestas europeas para tomar medidas obligatorias con el fin de disminuir la emisión de gases de efecto invernadero— las que lancen la voz de alarma. Ahora, el secretario de Estado estadounidense, John F. Kerry, dice: “La pregunta no es la ciencia. La pregunta no son los signos del calentamiento. La pregunta es cuándo y cómo responderá el mundo”. La reunión de Naciones Unidas sobre cambio climático que se llevará a cabo en París tiene un marco de realidad con evidencias que presionan a la acción.
The Washington Post, que no es exactamente un periódico ambientalista radical sino quizá el principal foro de discusión política en el interior de Estados Unidos, publicó el pasado sábado 17 de enero un artículo que recoge las declaraciones de la Nasa, la NOAA y algunos centros de investigación universitarios. Todos ellos responsabilizan a la humanidad por el calentamiento global. Mala noticia en un momento en que el precio del petróleo baja y todos parecemos dispuestos a quemar más gasolina.
El 2014 fue un año crítico para el clima mundial, con sequías en Brasil (São Paulo casi colapsa por falta de agua) y Australia. Mientras que en Siberia, Canadá y la Antártida el hielo se derrite. Según la NOAA, el calentamiento de los océanos fue de más de 1 grado, alcanzando el mayor nivel registrado.
El 2015 amenaza con ser también muy difícil a nivel global, pues viene el fenómeno de El Niño. Esto afectará de manera más profunda que en años anteriores a Colombia, cuyas sequías ya causan estragos. Tenemos que fortalecer el Ideam para que se convierta en una sólida agencia nacional que pueda orientarnos frente al cambio climático.
Los ambientalistas tienen razón: si queremos bienestar y desarrollo debemos centrar nuestro Plan Nacional de Desarrollo y las políticas estatales de largo plazo en torno al cambio climático. Hay que pasar de la preocupación a la ocupación y actuar y trabajar arduamente para mitigar y adaptarnos al cambio del clima. Esto exige pasar del discurso a la acción, y financiar y ejecutar políticas ambientales efectivas y eficientes.