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Rusia: avances y retrocesos

Juan Pablo Ruiz Soto
03 de septiembre de 2013 – 05:00 p. m.

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El 29 de agosto pasado, el equipo Epopeya Colombia 7 Cumbres Sin Límites logró alcanzar la cima Este y Oeste del monte Elbrus en Rusia, la montaña más alta de Europa.

El proyecto tiene como propósito que Nelson Cardona sea el primer latinoamericano con prótesis en alcanzar la cumbre más alta de cada continente. Hasta el momento ya se han logrado 5 de las 7 cumbres propuestas. Faltan dos cimas por ascender: el Carstensz en Papua Nueva Guinea y el Denali en Alaska.

La expedición me permitió ir a Rusia, diez años después de haberla visitado por primera vez. Son muchos los cambios ocurridos en este corto período; unos muy positivos, otros muy preocupantes.

Al preguntar a los ciudadanos sobre el actual régimen político, la respuesta más común es que en el Gobierno hay mucha corrupción. Incluso, una persona me dijo que, en su criterio, la mafia rusa ahora está en el gobierno. Sin embargo, al menos una parte de la riqueza rusa se está invirtiendo en mejorar la infraestructura. Las autopistas tanto dentro de las grandes ciudades como en su interconexión han mejorado. Es evidente su rápido desarrollo, en medio de procesos de adecuación de baja calidad. En el camino al Elbrus, un pavimento reciente ya está roto (sobra señalar que cualquier coincidencia con lo nuestro es mera casualidad). Hay una buena recolección diaria de basuras, pero el nivel de reciclaje es cero y no hay una política estatal a este respecto. Es frecuente observar autos y maquinaria oxidándose en los espacios públicos urbanos y rurales.

Visitamos el Parque Nacional del Elbrus y su manejo deja mucho que desear. El paisaje está intervenido por grandes manadas de vacas y ovejas. Nuestro Campamento Base estaba protegido de las vacas por una cerca, pues el ganado suele visitarlo en búsqueda de sal. Subiendo al Campo de Altura, sobre los 3.000 metros, nos sorprendió un rebaño de más de 2.000 ovejas. Aun a esa altura la protección del ecosistema es mínima.

Una de las grandes diferencias en la Rusia de hoy, es su vida económica. Los políticos se apropiaron, en la época de transición, de las grandes empresas estatales y hoy son millonarios. Al lado de los millonarios y de sus niveles exorbitantes de consumo, permanece una clase trabajadora que obtiene un salario mínimo inferior al colombiano.

Un compatriota, que lleva siete años estudiando en Rusia y que ahora se devuelve para usar su conocimiento y buscar oportunidades en Colombia, me decía que observa cómo se ha deteriorado la educación en Rusia y cómo ha decaído la producción e innovación tecnológica.

Hoy, el afán del ciudadano corriente por consumir y consumir productos, preferiblemente extranjeros, hace que incluso la buena cerveza rusa hoy sea reemplazada por la importada. La venta de autos es impresionante y en todos los poblados se multiplican los centros comerciales.

La transición rusa está en proceso y resulta difícil predecir para dónde va el país. De momento está transformando su riqueza mineral en crecimiento acelerado del consumo y la corrupción parece apropiarse de los espacios políticos; está creciendo la oposición y es muy probable que venga un cambio político. Amanecerá y veremos.

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