El mundo aún debe hacer mucho por la calidad de la educación

Juana Téllez
05 de diciembre de 2019 – 10:00 p. m.

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Acaban de publicar los resultados de las pruebas Pisa 2018, que son un gran indicador de las capacidades de los estudiantes de 79 países del mundo en lectura, matemáticas y ciencias. Los resultados muestran grandes retos para países de todos los niveles de ingreso, pero también dan esperanza para los que no lo están haciendo tan bien.

Por ejemplo, los retos son gigantes en separar la capacidad de los estudiantes de su origen social y/o del colegio al que pudieron acceder. El mundo, como un todo, no ha sido capaz de cambiar el futuro de los niños basado en la educación y, a través de la misma, promover activamente la movilidad social. Los resultados también muestran que aún un gran porcentaje de los estudiantes del mundo (jóvenes de 15 años) no tienen las capacidades de lectura básicas desarrolladas y que las diferencias en capacidades estudiantiles entre países y regiones son aún abismales. Los estudiantes con los peores resultados en los mejores países en la lista son mejor educados que el promedio de los estudiantes evaluados, por ejemplo.

Pero también creo que los resultados son esperanzadores en la medida en que los países o regiones con los mejores resultados en 2018 solo aparecieron en la parte alta de esta lista de excelencia hace pocos años. Por ejemplo, en capacidad de lectura, tres provincias de China, Singapur y Estonia ocupan los cinco primeros puestos, cuando hace 10 años no estaban arriba de la lista. Las cifras nos dicen que es posible hacer ajustes en los procesos educativos que cambien las capacidades de los estudiantes en menos años de lo que se pensaba. También nos da esperanza que los resultados muestran que no se puede hablar, como se hacía, de países ricos y bien educados y países pobres y mal educados. Ahora podemos hablar de países con resultados similares en las pruebas que tienen niveles de ingreso muy diferentes. Parecería, más bien, que países para los que elevar la calidad de la educación se convierte en una gran prioridad de Estado logran hacer cambios sustanciales en los resultados, aun en medio de la adversidad económica.

juana.tellez@bbva.com

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