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Por fin llegó el momento de poder sentarnos a estudiar la propuesta del Gobierno de reforma fiscal y social. La esperamos desde hace unas semanas cuando escuchamos en seminarios y medios de comunicación preliminares de los temas que se discutirán en el Congreso y ya tenemos el articulado en nuestras manos.
La realidad hace impostergable tener un plan creíble de aumento de los ingresos fiscales a corto y mediano plazo que permita pagar los gastos crecientes del país y que estabilice la deuda pública rápidamente y en unos años empiece a reducirla. Tanto la pandemia como las necesidades sociales del país previas hacen necesario mantener niveles elevados de gasto social para que los más vulnerables logren pasar este bache. Es una obligación que tenemos como sociedad.
Se presentaron varios temas que considero ayudarían a mejorar el sistema tributario colombiano para hacerlo más eficiente y progresivo. Sinceramente espero que en este intento se avance realmente en varios de esos temas. Ojalá esta tercera reforma del gobierno Duque sea la vencida. No estoy pensando en una reforma estructural, me basta con que del Congreso salgan unos cuantos temas que cambien para bien el sistema tributario. Las reformas estructurales no son fáciles de hacer y en Colombia, como en otros países, el borrón y cuenta nueva no parece el camino. El paso a paso es nuestro camino y “vencer” sería avanzar en unos cuantos temas sin retroceder en otros que lograron las reformas anteriores.
Algunos temas en esa dirección sobre los que hay que tener una discusión profunda y sin apasionamientos. Por ejemplo, la revisión del esquema del impuesto al valor agregado (IVA) para hacerlo más sencillo y menos regresivo. La ampliación de canasta de bienes que paga IVA, la eliminación de la categoría de exentos es necesaria para evitar subsidios costosos a las personas de altos ingresos, al tiempo que se compensa a los más vulnerables. Más personas naturales deben contribuir con impuestos al país y hay espacio sin afectar a los más vulnerables. Hoy solo cerca de 1,5 millones de personas contribuyen al sistema cuando cerca de 22 millones trabajan. Para empresas, acá sí parece adecuado revertir un cambio de la reforma de 2019, eliminar el descuento sobre el impuesto de renta del pago del impuesto de Industria y Comercio, revisar el esquema de pago de renta diferencial de zonas francas, entidades sin ánimo de lucro, sectores, etc. de tal forma que, hacia delante, contribuyan equitativamente al sistema. Demos la discusión bien y rápido aprovechando el momento histórico que nos dejan la pandemia y sus cicatrices, y avancemos unos cuantos pasos tributarios.
BBVA Research