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El ministro de Hacienda, en un evento esta semana, la tildaba de aterradora y me parece que la palabra describe perfectamente esa sensación en el ámbito personal y económico que nos embargó en ese trimestre por la pandemia. Lo bueno es que los indicadores adelantados muestran ya desacumulación de inventarios de la industria, mejoras representativas en las remesas provenientes del exterior, en el consumo privado, en las ventas de autos y viviendas y en la confianza empresarial, entre otros.
Son cambios significativos de tendencia que nos permiten prever una caída del crecimiento en el 2020 del 7,5 % anual frente a la caída de cerca del 16 % en el segundo trimestre. También nos permiten estimar un crecimiento del 5,5 % en 2021 y del 3,5 % en 2022, tal como lo presentamos en nuestro análisis de la economía global y local que lanzamos esta semana.
Esperamos que mientras que el consumo privado volverá en 2021 a terreno positivo y crecerá cerca del 6 % anual luego de caer cerca del 8 % este año, la inversión tardará en retomar una dinámica alcista.
Por ejemplo, la inversión en maquinaria y equipo que este año caerá cerca del 20 %, el año entrante se mantendrá constante y solo hasta el 2022 crecerá cerca del 13 %. La inversión relacionada con la construcción diferente a vivienda también tardará en recuperarse. Sin embargo, la inversión que se adelantará en el proceso de recuperación será la relacionada con vivienda, que sí logrará crecer por encima del 10 % en 2021 y 2022 luego de caer más del 20 % en 2020. Todo esto al tiempo que la inflación se mantendrá baja y cerrará este año por debajo del 2 % y el año entrante muy cerca de la meta del 3 % del Banco de la República, permitiendo que la tasa de interés de intervención se mantenga en el 1,75 % por todo el 2021 y solo hasta el segundo trimestre de 2022 veamos un cambio en la postura del emisor.
Por fortuna, estamos dejando atrás el aterrador segundo trimestre, pero aún no hay que cantar victoria, sino que es preciso seguir trabajando en una política de reactivación construida en conjunto entre el sector público y el privado.