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Desde hace algunos años, un número creciente de personas (sobre todo jóvenes) alrededor del mundo conmemora el 5 de noviembre como una fecha simbólica de rebeldía, de resistencia, de acción frente a cualquier manifestación de poder corrupto.
Atado a esta fecha está Anonymous, un colectivo mundial cuya incidencia en internet, sus posibilidades, sus alcances y su desarrollo, su manejo y las políticas que lo rigen, es cada vez mayor.
Aunque la historia del grupo —cuyos miembros casi no se conocen entre sí, pero se reconocen por actitudes, intereses y acciones comunes— es reciente, parte de las posibilidades que brinda internet a quienes han nacido en un mundo completamente dependiente de ella. Aquellos que han formado su identidad individual, su cultura y su educación dentro de la red mundial, desde principios del milenio se han ido dando cuenta del poderío que tiene la tecnología y de su propia posición de dominio en este mundo cambiante y veloz que sus mayores no alcanzan a dimensionar y mucho menos controlar. Anonymous es la legión ignota, multilingüe y multiétnica de jóvenes que se mueve como pez en el agua allí donde tan sólo unos pocos expertos mayores se atreverían a mojarse. Pero quizás el detonante fue V de vendetta, la película de 2006 que, además de proporcionar la simbología más frecuentemente asociada al grupo (la icónica máscara de Guy Fawkes que simboliza la igualdad y el anonimato dentro del colectivo, y la fecha del 5 de noviembre, que conmemora la fallida conjura de Fawkes contra el Parlamento inglés en 1605), canalizó las energías y anhelos de estos jóvenes cuyo acceso a la información y al conocimiento es inmediato e ilimitado como nunca antes lo había sido en la historia de la humanidad. El mensaje de la película caló hondo en el espíritu de esta generación, harta de estar a la sombra de los poderes inconmensurables de una modernidad abrumadora e inmanejable: el Estado y sus tentáculos, las multinacionales y sus abusos, los políticos y sus exabruptos…
A diferencia de otros movimientos, hay en Anonymous un llamado a la acción que trasciende los ataques selectivos de los mal llamados hackers, llegando a las calles en distintas partes del mundo. La inspiración es anarquista, entendida como la opción vital que valora la libertad aparejada a un alto sentido de la responsabilidad frente a dicha libertad y a los demás. Por eso, poco a poco la voz de Anonymous se ha ido convirtiendo en la voz de la moral y la ética de internet y, crecientemente, de una sociedad mundial cada vez más consciente de su poder y, sobre todo, de la posibilidad de incidir directa y radicalmente sobre su propio futuro.
Además utiliza todas las posibilidades que brinda internet para empoderar a las personas del común, brindándoles herramientas tecnológicas de fácil acceso para que sean ellas mismas parte de la solución a sus problemas, como ocurrió durante la Primavera Árabe de 2011, en la que mantuvieron abiertos los canales de comunicación entre los países en conflicto y el mundo a través de los teléfonos móviles de las personas.
Sin embargo, quizás lo que más impresiona es la importante batalla que día a día libran estos jóvenes anónimos contra verdaderos colosos del poder y de la economía para que internet permanezca libre de restricciones, de manipulaciones y de vigilancias promovidas constantemente por obscuros intereses públicos o privados.