Publicidad

La pipa, la sopa y el pirata

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La red se calentó esta semana por cuenta de dos proyectos que hacen curso en el senado estadounidense, SOPA y PIPA, leyes que buscan frenar la piratería y proteger los derechos de autor. A favor de estas leyes están las editoriales, los laboratorios farmacéuticos, las empresas de entretenimiento, las disqueras, los productores de cine, los medios de comunicación y una parte de la bancada republicana.

En contra están los portales, las redes sociales y los miles de millones de usuarios que todos los días sacan fotocopias, leen diarios en internet, hacen consultas en Wikipedia o bajan de manera gratuita videos, libros, canciones y películas.

Los argumentos de los enemigos de la piratería son fuertes y claros. Esta práctica les ha generados grandes pérdidas a los autores de contenidos (artistas, escritores, comunicadores, programadores), a las empresas que producen y distribuyen estos contenidos, y a las arcas de las naciones, que dejaron de percibir seis billones de dólares en el 2010 por concepto de los impuestos provenientes de estas empresas. Como si fuera poco, se calcula que se han perdido más de un millón de puestos de trabajo formal por esta misma razón, sólo en los últimos dos años.

Los piratas alegan que su actividad ha generado varios millones de empleos informales, es decir que las plazas de trabajo que se pierden “arriba” (empleo formal) se ganan con creces abajo, en el rebusque, y que en últimas los más perjudicados son unos cuantos millonarios: Bill Gates, Rupert Murdoch, Fox, Madonna, J.K. Rowling, Shakira, la viuda de Steve Jobs… Sostienen, en síntesis, que la piratería desarrolla una labor social invaluable y urgente, un acto de justicia elemental que los estados han sido incapaces de realizar: la redistribución del ingreso.

Los más enconados enemigos de la SOPA y la PIPA, piratas tan respetables como los dueños de Wikipedia, Google, WordPress, Twitter, Facebook, Flickr y Yahoo, alegan la defensa de la libertad de expresión y se arropan con la intocable bandera de internet. “Internet ha convertido el mundo en algo más abierto y conectado —recuerda Zuckerberg, el creador de Facebook—. El poder de veto a ciertas páginas que estas leyes otorgarían al Estado puede dar lugar a censuras tan retrógradas como las de China, Malasia o Irán”.

Podemos agregar que la piratería desencadenó una revolución cultural sin precedentes al poner varios productos culturales al alcance de las masas. Hace 25 años una película de Betamax costaba $3.000 (unos $ 60.000 de hoy) y las filmotecas eran cosa de personas adineradas. Ahora todo el mundo tiene en su casa una buena colección de películas, música y libros comprados en la calle por una bicoca.

A pesar de estas bondades de la piratería, hay que reconocer que lo que está en juego es algo tan serio como la legalidad y el Estado de derecho. No sé qué pasará en el futuro con este problema, pero mientras tanto está ocurriendo algo que nos beneficia a todos: la piratería ha presionado hacia abajo los precios de los productos culturales legales, y ha obligado a las empresas a poner en el mercado ediciones populares de estos productos.

Los expertos creen que esta batalla entre piratas y legalistas es larga y no tendrá vencedores claros; y aunque a la larga terminaremos pagando por muchos contenidos que hoy son gratuitos (los periódicos, por ejemplo), la piratería es un fenómeno con el cual el mercado deberá aprender a convivir.

Quiero dejar aquí una constancia. Una postal. Aunque sigo prefiriendo las librerías como cualquier viejito burgués, y a pesar de que ya un libro mío mereció el arduo honor de la piratería, todavía me emociona ver los andenes del tercer mundo llenos de obras de arte. Que Dios me perdone.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido