Publicidad

Los legionarios de ‘María’

Julio César Londoño
12 de diciembre de 2014 – 07:16 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Se ha levantado una tempestad de críticas contra mis adaptaciones de María y El alférez real.

Han revirado críticos, poetas, locutores, novelistas. Me han dicho sacrílego, mutilador y hasta periodista, y un profesor de la U. del Valle me mandó a comer una sustancia demasiado humana.

¿Cuál es mi pecado? Uno nada original, el mismo que cometen hace siglos los adaptadores: suprimir las repeticiones (herencia antigua de la narración oral), unir la acción y la descripción, agilizar el relato, reemplazar vocablos oscuros por vocablos vigentes e introducir ganchos de tensión para codear de cuando en cuando al adormilado lector. En cuanto al estilo de los originales, fui casi honrado: conservé el tono de melodrama lírico de Isaacs, pero no pude evitar la tentación de naturalizar el tieso estilo de notario de Eustaquio Palacios.

¿Qué dicen los indignados comentaristas? Lo mismo que están haciendo hace siglos los fetichistas del «original»: ofensas y caricaturas. Exceptúo de esta algarabía a William Ospina, que el domingo reflexionó sobre el tema en estas páginas con inteligencia y delicadeza (no en balde se crió Ospina en el Páramo de Letras).

Los fetichistas —la secta opuesta de los iconoclastas— no toleran la más mínima desviación de la «verdad» histórica o de las leyes naturales (de las que son depositarios) o de un canon de pureza que con frecuencia sólo existe en su imaginación: ¿Cuál es la verdadera Ilíada? ¿La que se escribió con sangre en Troya en el siglo XI a. C., la que cantó un improbable ciego tres siglos después, la que mandó a escribir en pergaminos el tirano Pisístrato en el VI a. C., o la que luego puntuaron y dividieron en cantos los gramáticos de la Biblioteca de Alejandría?

Los fetichistas no conciben que nadie toque una coma de los libros sagrados. El historiador no soporta la novela histórica

(«… sacrifican un mundo para pulir un verso… —rezonga— ¡Bolívar nunca comió mango!»). Al día siguiente de publicada la primera traducción, un fetichista italiano escupió: «¡Traduttore, traditore!». Traductor, traidor. A la soberbia científica la irritan las especulaciones de los ensayistas de divulgación, las simplificaciones del periodismo científico, consecuencia inevitable de quitarles a los papers de la ciencia dura sus ecuaciones y su jerga especializada —ecuaciones y jergas que los mismos científicos deben ajustar día tras día, cual Sísifos humildes y aplicados—.

Los fetichistas de la ciencia parecen olvidar que toda teoría empieza con una especulación (la hipótesis), sigue con una simplificación («asumiendo fricción cero» y cosas por el estilo) y termina en una verdad parcial.

Para defender la inviolabilidad de María, Ospina se apoya en el bastón de Borges: «No soltó la novela hasta terminarla», nos recuerda en su erudita columna, pero el muy zorro calla la conclusión de Borges: «fue una experiencia nada voluptuosa por cierto».

En el 2005, Alessandro Baricco puso en italiano moderno la Ilíada y ningún griego se rasgó las vestiduras ni se echó ceniza encima. Norma está reeditando las traducciones al español actual de las obras de Shakespeare por destacados escritores latinos, y ningún inglés se ha cortado el cuello, ni sus cóncavas naves están cruzado ahora el recio Atlántico, ni los legionarios de María han dicho esta boca es mía. A semejante escala, debo sentirme halagado del revuelo que mi modesta tarea está generando.

Lo más curioso del caso es que ningún legionario ha leído mis adaptaciones, que apenas estarán en la red la próxima semana. Conclusión: todos a una, zafios y delicados, están inaugurando un nuevo género, la pre-crítica. ¡Qué veloces tiempos!

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido