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Lugar común

Lariza Pizano
21 de agosto de 2020 – 12:00 a. m.

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Ya hace casi cuatro años que el país electoral se dividió en dos con la votación del plebiscito y, desde entonces, la mayoría de los análisis parten del supuesto de la polarización. Asumen que la ciudadanía, la de las calles, sigue dividida entre la que respalda la paz y la que no lo hace, y entre la que es uribista y la que no.

Esa idea es más un lugar común que una realidad. Así lo ha planteado Francisco Gutiérrez, columnista de este diario, al hablar desde 2018 de “polarización asimétrica”. La evidencia sostiene que izquierda y derecha no se han radicalizado de la misma manera y que, por eso, hablar de un país dividido en dos partes iguales no es del todo acertado.

Hoy las fuerzas de derecha son las que proponen las rupturas institucionales y las de izquierda defienden el statu quo institucional. El Centro Democrático plantea acabar la JEP, hacer una sola corte, convocar una constituyente, mientras que su contraparte es casi reformista. En la izquierda de hoy se agita, se mueven bodegas, tuiteros, críticas al centro, y hay políticos que acuden a planteamientos inviables o populistas. Pero el comunismo ni para el Polo ni para el petrismo es una opción.

En términos de comunicación, derecha e izquierda tampoco gritan con la misma fuerza ni con la misma cohesión. Uribistas salieron a pitar el día de la decisión de la Corte Suprema sobre su jefe político, mientras que los militantes del centro y de la izquierda se limitaron a hablar en el terreno de las redes sociales.

El Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes demostró que en Twitter tampoco hubo expresiones extremas de igual magnitud frente a la detención de Uribe. Si bien los uribistas reaccionaron de forma más cohesionada, “los grupos polarizados no fueron los mayoritarios”. Así mismo, fueron los activistas quienes ratificaron sus posiciones.

En encuestas, la polarización también es relativa. El 70 % de los colombianos no se identifican con un partido, pero entre quienes sí lo hacen, según la medición de Invamer de agosto, una cuarta parte milita en partidos de derecha (Centro Democrático, MIRA, Opción Ciudadana o conservatismo). En contraste, quienes dicen hacer parte del Polo, los Decentes o la FARC suman menos del 10 %. Las mayorías se identifican con partidos de ideologías difusas (la U, Cambio Radical) o asociadas al centro (verdes y liberales). Esa es otra pista que se suma a la idea de Gutiérrez de que, más que polarización, ha habido una radicalización de derecha.

Finalmente, las cifras del Observatorio de la Democracia también demuestran que, en promedio, los colombianos no están en los extremos. En una escala de 1 a 10, donde izquierda es 1 y derecha es 10, en los últimos años la identificación promedio osciló entre 5,4 y 5,8. Concluyen sus investigadores que a pesar de que las posiciones frente a la paz encendieron la mecha política en 2011, año en que Santos fue calificado de traidor, hoy ese no es el centro de los desacuerdos.

En las últimas encuestas, la corrupción y el desempleo son las cosas que más preocupan. Ante ese consenso, la polarización es un lugar común. La gente anda con otros temas en la cabeza y en la calle la esfera pública es más grande que Twitter.

Lariza Pizano

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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