Publicidad

La guerra: una historia repetida

Laura Galindo
05 de septiembre de 2025 – 12:05 a. m.
-FOTODELDÍA- KIEV (UCRANIA), 06/11/2024.-Un soldado escucha a artistas callejeros tocando música en la Plaza de la Independencia de Kiev. Mientras la movilización obligatoria no logra satisfacer las necesidades del Ejército ucraniano, en medio de los planes para reclutar 160.000 soldados más, se intensifica el debate en torno a las formas de invertir esta tendencia. Al tiempo que cientos de miles de voluntarios con motivación patriótica se unieron al Ejército de Ucrania al comienzo de la invasión rusa, el ritmo de reclutamiento ha caído en los últimos meses, con críticas crecientes a la coacción utilizada a menudo y a la baja calidad de los reclutas.-EFE/ Rostyslav Averchuk
“[La guerra es] un duelo que, irónicamente, sigue teniendo el mismo paliativo: la música”: Laura Galindo
Foto: EFE - Rostyslav Averchuk

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Han pasado 86 primeros de septiembre desde que Alemania, alegando limpieza étnica y ostentando supremacía expansionista, invadió Polonia y estalló la Segunda Guerra Mundial. El guión de la historia se ha vuelto plantilla: Rusia y Crimea, Israel y Gaza. Siempre por el territorio, siempre porque unos, los más fuertes, asumen que los otros sobran. Y bombardean, invaden, asesinan, persiguen y construyen muros. Es, en esencia, un apógrafo de violencia y deshumanización. Un duelo que, irónicamente, sigue teniendo el mismo paliativo: la música.

En el Conservatorio Nacional Edward Said, en la franja de Gaza, del poliéster que reemplaza los muros en las tiendas de campaña cuelgan guitarras y laúdes, y, entre las pocas paredes que quedan en pie, escarapeladas y con agujeros de bala, Ahmed Abu Amsha dicta clases de violín. Regresó a Gaza después del alto al fuego decretado en enero y, junto a otros maestros de tambor de mano, flauta y oud, le enseñan música a casi 600 estudiantes.

En el campo de concentración de Görlitz, en 1941, Olivier Messiaen estrenó una de sus obras más profundas. Un año antes, el ejército alemán lo había tomado prisionero por no simpatizar con el régimen. De camino al Stalag VIII-A conoció al violinista Jean Le Boulaire y al chelista Étienne Pasquier. Se las arreglaron para conseguir papel y lápiz, y Messiaen comenzó a escribir. El 15 de enero, con instrumentos maltrechos, bajo la lluvia y frente a una audiencia de 400 prisioneros, tocaron por primera vez el “Cuarteto para el fin de los tiempos”. “Vi un ángel lleno de fuerza descendiendo del cielo”, dice la cita del prefacio.

Pocos días después de la invasión rusa, en una plaza desierta de Kiev, un hombre pálido, delgado y de 43 años cantó a capella “Hey, hey, rise up”. Fue el 27 de febrero del 2022 y el hombre vestía uniforme militar. Era Andriy Khlyvnyuk, el vocalista de la banda ucraniana BoomBox, quien se había enlistado voluntariamente para defender a su país. La canción, que pertenece a la tradición ucraniana, se convirtió en un himno, en una suerte de mantra que todos cantaban para sobrevivir.

La guerra es un calco. Y la resistencia, también.

@LauraGalindoM

Laura Galindo

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido