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Sin proponérselo y como quien no quiere la cosa, Frederik de Klerk, el expresidente de Sudáfrica y Nobel de Paz, ha dicho que, según lo entiende, primero se firmarán en Colombia los acuerdos y luego vendrá la refrendación de los mismos, en forma clara, de modo que la gente decida si los aprueba o si no lo hace.
No parece haber nada nuevo en este planteamiento, pero lo hay. No está diciendo que lo que se someterá a plebiscito sea la paz o su alternativa, la guerra, como el Gobierno lo presenta, en dramático dilema; todo para que el sí por la paz juegue tramposamente a ganar, pues nadie quiere la guerra; nadie vota por la guerra.
De Klerk le explica a Santos que la gente debe votar a conciencia y a sabiendas de lo que está aprobando o negando. Y habla de la aprobación o negación de los acuerdos, libre y razonada; de ninguna manera pensando en presentarlos como algo perfecto y definido, cuya negación sería destructiva; que es precisamente lo que se está ofreciendo entre nosotros, dizque a refrendación, con un engaño en la proposición de entrada, como para contestar: niego la primera, en aquella lógica elemental del silogismo.
Un mes, por lo menos, es el tiempo que considera el expresidente sudafricano debe darse a la explicación y conocimiento de lo firmado, de modo que el pueblo lo entienda y proceda a votar, sin el sambenito que le impone el posible voto negativo, asimilado a factor de guerra. Ya el hecho de envolverlo todo en un sí o un no es algo pernicioso, pues toca comprar el paquete completo o dejarlo, dentro del cual puede haber cosas buenas y cosas malas. El ideal sería aprobar, como en sucesiones, con beneficio de inventario. Pero no será así, pues el simplismo favorece los intereses del Gobierno: ahí les va ese fardo de cosas, ustedes verán si lo aprueban o lo niegan. Una forma muy particular de aplastar al pueblo y seguir llamándose democrático.
No debe, pues, convocarse al voto mediante un reduccionismo tramposo, con tremenda coacción implícita. Ha venido un hombre sereno, quien está más allá del bien y del mal, don Frederik de Klerk, a ponderar las cosas y, como se le ha pedido opinión, está advirtiendo que no debe engañarse al público, en procura de que lo acordado perdure y tengan firmeza los pactos. Se votan acuerdos, no guerra alguna o paz, y aquellos ojalá especificados. De Klerk sabe bien por qué lo dice.
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Formidable debate de “Semana en Vivo” sobre el tema del video de la Policía, con epígonos del periodismo como Javier Darío Restrepo y María Teresa Herrán. De esta última destaco el repudio por la divulgación que se ha hecho y lo gracioso de apelar al rey Juan Carlos para decir: “¿por qué no se callan?”.