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A todas estas y ante la venida a menos de Santos, alguien que debe estar cavilando mucho es el exministro Germán Vargas Lleras.
Aunque el presidente lo comprometió maliciosamente con su campaña reeleccionista, él logró al menos zafarse de la inhabilitación, al renunciar a tiempo al cargo de ministro.
¿Qué estará pensando el nieto de Lleras Restrepo? Tiene la mejor aceptación presidencial por sondeos y su presidente, difícilmente reelegible, carga con un 77% de opinión en contra. Pero cómo se zafa del compromiso santista y cómo se hunde con el antiguo marino, batiéndose en lancha salvavidas (no puedo evitar el verso de Alberto Gil Sánchez: “…mi vida fue un grumete que pereció en el mar”).
Es dramático el esfuerzo que muestra el Gobierno por mejorar los sondeos, con la ayuda, claro, del Centro de Consultoría y la omisión de titulares que le puedan ser adversos, en el diario El Tiempo. Ha sido tan fuerte la caída de Santos que cobija, cómo no, al pobre Pacho, en su afán por mostrarse opositor. Por carambola política, se hunde con su primo por la identidad del nombre, ante un electorado que no distingue minucias.
Ya Simoncito Gaviria, director por delfinazgo del Partido Liberal, ha manifestado que Vargas Lleras, delfín rival, no está en sus preferencias para el caso, que ya se discute, de un retiro de Santos de las presidenciales de 2014.
La sucesión presidencial no es diáfana y eso es bueno, pues eso afirma la democracia. Se habla hasta de Angelino Garzón, bien punteado en sondeos de favorabilidad. Por el lado uribista, quemado Santos II, quedaría Óscar Iván Zuluaga, de escasa figuración, rostro acibarado, y por si fuera poco, autor del fuego amigo que tiene en ascuas al Centro Democrático.
La tercería, bah, la tercería. Antanas Mockus ferió la suya en memorable campaña pasada y aquella ola verde será difícil de reconstruir. Sergio Fajardo, el sin partido y “el más educado”; Enrique Peñalosa, hoy verde progresista, irreconciliable con Petro; Lucho, de nuevo atornillado a Santos. Los antiguos verdes entraron, pues, en licuadora y el sorbete resultante es insípido.
Faltarían los conservadores, “la fuerza que decide”, ignoro si van a sumergirse con Juan Manuel Santos o tal vez floten con Uribe, pero su máxima figura, Andrés Pastrana, no está ni con el uno ni con el otro, expuesto lo anterior en la forma tajante que acostumbra.
Ojalá que la incertidumbre del momento no derive en la imposición del repitente o en la elección del otro Santos, que es algo de risa. Restaría Vargas Lleras, pero el único que podría botarlo al agua sería el propio marinero, conocedor del mar picado que le espera.
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La revista Semana quiere allanarle el camino al “tío”, proponiendo a Germán Vargas como vicepresidente en la fórmula del acaecido mandatario. La familia, la familia.