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Demócratas y Republicanos en Colombia

Luis Carlos Vélez
14 de diciembre de 2014 – 09:00 p. m.

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Desde la perspectiva económica y fiscal, Colombia es un país que cada vez se parece más a Estados Unidos.

La reforma tributaria en curso representa dos formas muy diferentes de concebir el tamaño y participación del Estado. Mientras el gobierno considera que la mejor manera de activar la economía y generar más ingresos está en crecer su dimensión y aumentar los impuestos, una versión meramente demócrata, la oposición del Centro Democrático cree que un mejor financiamiento del país se logra bajando impuestos, reduciendo el tamaño del gobierno y generando incentivos para que las empresas sean las encargadas de crear empleo y así existan más ciudadanos que puedan pagar los impuestos, una visión más republicana.

Siguiendo con esta comparación, que obviamente hipersimplifica la situación, pero que ayuda al análisis, el presidente Santos cada vez se parece más a Obama y el expresidente Uribe a Bush. El problema es que ninguno de los mandatarios ha podido dar con una solución a la situación económica estadounidense. Obama no ha resuelto el problema de financiamiento del estado y continúa pateando la lata del techo de endeudamiento hacia adelante sin arreglarlo de fondo, mientras que a Bush se le acusa de haber permitido que las fuerzas del mercado, por medio de la codicia y la corrupción, hubieran llevado al colapso del sistema en 2008.

Los opositores a la teoría demócrata, para este ejercicio representada por Obama y Santos, aseguran que su estrategia de más impuestos sólo alimenta a un Estado más grande y protector. Critican que el establecimiento haga las veces de un gran hermano benefactor que da subsidios, muchas veces usados para pagar favores políticos, y ahorca a una clase trabajadora que es castigada con tributos, cuando en realidad es el verdadero motor económico de la nación. Del otro lado, quienes critican la teoría republicana, para este ejercicio representada por Bush y Uribe, sostienen que sus postulados tienden a favorecer a los más ricos. Dicen que al negarse subir los impuestos a aquellos que tienen más, se imposibilita una adecuada redistribución del ingreso.

Los republicanos les dicen a los demócratas socialistas y los demócratas a los republicanos, capitalistas salvajes. Las dos contundentes exageraciones, pero con pizcas de realidad. Por ejemplo, si vemos cuales son los países que más tributan a sus ciudadanos en América Latina, la lista la encabezan Argentina, seguida de Bolivia y Brasil. En el cuarto lugar está Colombia. De aprobarse la reforma tributaria es posible que nuestro país suba al tercer lugar. Así las cosas vale la pena ver qué tipo de Estado tienen los países que anteceden a nuestra nación en ese escalafón y nos damos cuenta de que se trata de gobiernos que han crecido de manera desmedida, haciendo las veces de agentes proveedores, y que a la larga han mostrado catastróficos resultados económicos.

La pregunta entonces es: ¿Económicamente queremos parecernos más a Brasil, Argentina y Bolivia?, ¿El Presidente Santos quiere hacer las veces de Lula, Evo o Cristina? Lo dudo mucho y tampoco creo que quiera parecerse al muy cuestionado y decepcionante Obama.

Idealmente, ante las debilidades de los dos planteamientos, se debería buscar la tributación de los evasores, revisar los gastos del gobierno y buscar alternativas de bajas de tasas de interés para estimular el consumo y la inversión. Pero a nadie parece importarle realmente la construcción de una sociedad justa, ya que los opositores a la reforma buscaron meterle micos alimentados por los lobistas, entre ellos un orangután que buscaba ahorrarles miles de millones de pesos a los pilotos de Avianca, para que no paguen impuestos sobre los beneficios otorgados por la empresa que no se configuran como salario. Un descaro.

*Luis Carlos Vélez, Director de Noticias Caracol.

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