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El tono de las Farc

Luis Carlos Vélez
29 de diciembre de 2014 – 09:00 p. m.

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Llevamos cerca de un mes viendo un nuevo tono de las Farc. Cuatro eventos lo han puesto en evidencia.

El primero, la liberación del general Alzate, el uniformado de mayor rango alguna vez secuestrado por la guerrilla. Dos, la declaración de cese del fuego unilateral indefinido. El tercero, el comunicado de Navidad dirigido a la Fuerza Pública de nuestra nación, en el que aseguran que no hay un argumento válido para continuar en lo que calificaron como “enfrentamiento absurdo”, y cuatro, la liberación del soldado Carlos Becerra, secuestrado el 19 de diciembre y quien permaneció siete días en cautiverio.

Son todas señales que quisiéramos creer como verdaderos gestos de buena voluntad encaminados a fortalecer el proceso de paz que lleva más de dos años de negociación en Cuba, y más de cuatro, si se tiene en cuenta el tiempo de los acercamientos entre las partes. Pero cada uno de estos eventos ha estado enmarcado en frases escondidas y actos que generan polémica. Como por ejemplo, en el caso de la declaratoria del cese del fuego unilateral indefinido, el condicionamiento de cese de sus acciones terroristas a no ser atacados por el ejército. Es decir, planteando un cese bilateral del fuego, no pactado en las negociaciones, sino a manera de chantaje para que las fuerzas del orden no cumplan con su mandato constitucional de combatir a las organizaciones al margen de la ley.

De todas maneras, se trata de una colección de eventos que suman hacia un escenario de credibilidad en el proceso. No se puede voltear la cara a actos evidentes como los que mencionamos, que nos hacen creer, hasta el próximo ataque, o secuestro terrorista, que a paso de tortuga nos estamos acercando a una salida negociada al conflicto.

Todos quisiéramos que las cosas se movieran a una mayor velocidad. Pero la realidad es otra. Las Farc conocen bien sus tiempos y entienden que están en una negociación, donde harán todo lo posible para obtener el mejor resultado lograble. De otra manera no estarían en un proceso de diálogo, sino de rendición. Esa es la verdad.

Ojalá podamos continuar en esta misma senda. El siguiente paso para seguir construyendo es el de una vez dejar a un lado las trabas y lograr un nuevo acuerdo en la agenda. Si las Farc quieren demostrar que tienen buena voluntad, deben materializarlo en los diálogos.

Es cierto que el mejor escenario sería el de no secuestros, no muertos y no guerra. Pero como lamentablemente eso no es posible hasta que se acabe la guerra —la razón por la cual estamos en negociaciones— se debe reconocer que los gestos actuales de paz representan nuestra segunda mejor opción, por lo menos en esta ventana de tiempo.

* Director de Noticias Caracol

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