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En inglés hay una frase muy popular que dice: no hay nada más fácil que ser técnico de fútbol el lunes por la mañana.
Hace referencia a que criticar las determinaciones tomadas en un partido al día siguiente de jugado, cuando ya se conocen el resultado y las consecuencias del juego, es mucho más fácil que hacer parte del equipo que las realiza en tiempo real.
Después, todo es más sencillo. Cuando las aguas se decantan es más simple ver los problemas, los errores, y entender cuál pudo ser el mejor camino. Lo digo porque, parados a más de una semana del estrechón de manos entre el presidente Santos y Timochenko, todo parece indicar que, aunque se trató de un momento histórico, sus consecuencias son más negativas que positivas.
No hay cuña que más apriete que la del mismo palo. La imagen de Raúl Castro uniendo las manos del presidente y de Timochenko, más los discursos de ambas partes, les agregaron peso innecesariamente a las negociaciones. La frase de que se trata de un momento de no retorno les genera compromiso excesivo a los diálogos y cierra, así sea cosméticamente, la válvula de escape que representa el miedo a no llegar a un acuerdo y levantarse de la mesa. Lamentablemente, en términos de negociación, comprometerse a un acuerdo antes de llegar a los detalles pone a un gobierno y unos negociadores comprometidos con la paz contra la pared, ya que algo diferente a una finalización exitosa será considerado por la opinión pública como una derrota. Obviamente, se trata de algo que no le preocupa a la guerrilla, porque para ella incumplir con su palabra, mentirle al pueblo colombiano y hacerle conejo al Gobierno significa una acción más de su normalidad. Un día más de paseo en el parque.
Sólo días después de la emoción generada por la foto en La Habana hemos entendido que en realidad se llegó a un acuerdo para acordar. En otras palabras, se dibujó la fachada de un edificio que aún no tiene planos internos ni terreno donde ser construido. Los detalles de lo que lleve el edificio o este acuerdo de justicia transicional son desconocidos. Las partes tienen una idea clara de lo que quieren, coinciden en unos principios fundamentales, pero los detalles, que son aún más importantes, no se han acordado totalmente, por eso, aunque los dos bandos tengan escritas sus interpretaciones, éstas no han sido totalmente conciliadas. Y ese no es un problema menor; el diablo está en los detalles. Es por eso que Timochenko y Anncol aseguran, entre otras cosas, que los expresidentes serán juzgados por un tribunal especial a conformarse, mientras que los negociadores por parte del Gobierno dicen que no. La foto simplemente abrió la peligrosa puerta de negociar con micrófono, algo que el presidente Santos inteligentemente siempre quiso evitar.
Es por eso que ahora más que nunca es necesario volver a uno de los fundamentales de esta negociación, como el de recordar a viva voz que nada está acordado hasta que todo esté acordado. La foto de Santos, Castro y Timochenko dio la señal de que todo estaba negociado, así faltaran cosas por ser negociadas. Aún no es tarde para retomar ese mensaje bien claro.
En términos de la gira internacional, la fotico dio muchos réditos y reafirmó el compromiso internacional en el apoyo del proceso de paz, pero internamente hay un fuego que apagar. Volvamos a los fundamentales del acuerdo, que son los que han permitido llegar hasta acá. La prensa hace casi siempre las veces del técnico de fútbol de lunes por la mañana, pero, a veces, esa distancia y el tiempo ayudan a ver las cosas de otra manera.