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La economía global está a punto de enfrentarse a un escenario en el que tres fuerzas se están alineando para afectar su desempeño y, en especial, el de las naciones en vía de desarrollo.
Esta tormenta perfecta debe ser mirada con atención por las autoridades locales para que el efecto sea lo menos duro posible. No hay pastilla mágica para evitar el ajuste. La nueva realidad está acá para quedarse.
Petróleo
Los precios internacionales siguen bajando y no responden a realidades del mercado. Los países árabes están produciendo crudo a cuantías extraordinarias, a pesar de los bajos precios, porque su objetivo no es monetario sino geopolítico. Su interés es bajar el valor de crudo para que EE.UU. no tenga incentivos para producirlo. La práctica del fracking, protagonista del auge petrolero estadounidense, no tiene sentido financiero si los precios siguen bajando.
Así las cosas, en un escenario donde los precios del activo no corresponden al mercado y la intención del productor más grande es quebrar a su rival más fuerte, los otros más pequeños irremediablemente perderán. Eso significa que la guerra petrolera entre los árabes y EE.UU. dejará en el camino primero a las otras naciones productoras, entre las que se encuentran Colombia y, de alguna manera, Venezuela y Ecuador.
Tasas de interés
La Reserva Federal probablemente subirá sus tasas de interés antes de que termine el año, lo cual significa que habrá recomposición del portafolio global. Los capitales mundiales siempre migran hacia activos de bajo riesgo y alto rendimiento, por lo que en un escenario de estabilidad en Estados Unidos, con una mejora en los retornos, significará el regreso de los capitales a los lugares donde tradicionalmente han sido seguros, como la unión americana. De esta manera bajarán las inversiones en las economías en vía de desarrollo y, tal y como lo hemos venido registrando en los últimos días, una baja considerable en los precios de activos como el oro.
China
La economía china se está desinflando. Cada vez aparecen más evidencias de que su reciente auge fue empujado en gran medida por burbujas en su bolsa y mercado inmobiliario. Las últimas semanas han sido perversas. Su principal indicador ha caído 29% desde su pico en junio. Un ajuste de las expectativas de la economía China significará una baja en su demanda de materias primas, algo que también está afectando a las economías en vía de desarrollo.
El golpe económico viene inevitablemente. Será el momento de usar los ahorros que entonces los gobiernos de turno nos dijeron que tenían y que por eso no bajaban nuestros impuestos. Ahora que se vienen las vacas flacas que no se pueden combatir apretando a los empresarios o a la clase media. Estados Unidos nos dio una lección en recuperación global al crear incentivos y proteger su demanda interna como fuente regeneradora. Apretar a los generadores de empleo o la clase media en épocas duras es sólo fundir el motor.