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Parlamentarios descarados

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El miércoles 17 de junio la selección de Colombia metió un golazo para ganarle 1-0 a Brasil en la Copa América y quedó claro cómo los congresistas no se cansan de hacerle golazos al pueblo que los eligió.

Mientras se realizaba una de las últimas sesiones de este período de la Cámara de Representantes, a miles de kilómetros de distancia, varios de sus integrantes se pavoneaban por el estadio Monumental David Arellano para ver la revancha de nuestra selección. Ellos, muy orondos, se trasladaron hasta Chile dejando de lado debates de importantes proyectos de ley. Lo hicieron para demostrarnos que les importa un comino lo que pasa en el país. Y es que a muchos de los que están en el Congreso solamente los motivan los beneficios de seguridad que da el cargo, como tener camionetas blindadas con escoltas, y la posibilidad de enriquecerse por medio de contratos amañados y conflictos de interés. Se hacen elegir haciéndose pasar por personas interesadas en Colombia, pero, en realidad, la única Colombia que alcanza a medio motivarlos es la selección de fútbol, que afortunadamente no les pertenece, aunque si por ellos fuera allí también tendrían sus muy entrenados tentáculos babosos listos para actuar. Pero pensándolo bien esto último no es del todo negativo, teniendo en cuenta la clase de personajes que están en la FIFA. El representante Germán Navas Talero señaló que “Fabio Amín y varios congresistas se fueron a Chile por invitación de una muy importante empresa colombiana” y, según El Espectador, también se vio en Chile a Ángel Custodio Cabrera y a Bernardo Elías. Por su parte, el presidente del Congreso, José David Name, dijo que ni los senadores ni los representantes tenían permiso para viajar y cuestionó que algunos, supuestamente, hayan abandonado la plenaria para ver el partido por televisión. De hecho se estima que por lo menos 120 congresistas abandonaron la plenaria de la Cámara antes de tiempo para ver el juego ante Brasil. A todo esto se suma el hecho de que la situación económica del país no pinta tan positiva como se había pronosticado inicialmente. La baja en los precios internacionales del petróleo ha afectado las finanzas nacionales y, por lo tanto, hay quienes ya están empezando a poner a andar la idea de que una nueva reforma tributaria es necesaria. Pregunto: ¿cómo diablos se justifica cobrarle más impuestos a la ya ahogada clase media, cuando sus políticos, esos mismos que aprueban las reformas, nos pasan factura por un servicio público que no ofrecen por, entre otras, andar viendo fútbol? La respuesta es clara: son unos descarados.

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