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El 15 de abril llegará a Colombia el presidente Donald Trump. Aunque su estadía será corta, estará llena de significado y contenido. Colombia es la primera visita de Estado elegida por el mandatario en el continente. Aunque tocará primero suelo peruano, ya que en ese país se realiza la Cumbre de las Américas, su determinación estratégica ha sido nuestra nación.
La elección de Colombia como primer destino de Donald Trump en América es muy diciente, Trump la escogió por encima que México y Canadá, sus vecinos y principales socios comerciales. Una señal de confianza, relevancia, apoyo y estrategia. Pero aunque su importancia y mensaje es evidente, sería un error confundir amistad con claridad y ajustes.
Trump visitará Colombia con tres puntos sobre la mesa: narcotráfico, libre comercio y seguridad. En términos de narcotráfico, en Washington preocupa la cifra récord de hectáreas de coca cultivada en el país, la reorganización de grupos al margen de la ley tras el acuerdo de paz, los tentáculos de los carteles de la droga mexicanos en Colombia y la necesidad de controles más estrictos en los puertos aéreos no comerciales en todo el país. En este tema el llamado de atención será amplio y probablemente se establezcan métricas para condicionar la entrega de futuras ayudas económicas y tecnológicas.
El segundo punto de la agenda es el económico. El gobierno del presidente Trump ha decidido revisar los tratados de libre comercio de manera individual y no colectiva, como muchos fueron concebidos. En el caso de Colombia son cada vez más los grupos de interés que en la unión americana piden respeto a las normas internacionales de propiedad intelectual y control a las industrias protegidas por el Estado. Además, probablemente haya un llamado a revisión de los dineros públicos estadounidenses que han terminado en propaganda política del proceso de paz.
Y, finalmente, el tema será seguridad, algo que en la Casa Blanca significa, en el contexto de América Latina, Venezuela. La administración Trump es la que más seriamente ha asumido la crisis en el vecino país pasando rápidamente de las palabras a las acciones y las medidas. Durante su paso por Colombia, el presidente tendrá la oportunidad de hacer nuevos anuncios y con una mano dará ayuda humanitaria para enfrentar el tema de la migración masiva, pero con la otra seguirá anunciando medidas contra el régimen Maduro.
La visita de Trump será muy diferente a la que tuvieron otros presidentes de EE. UU. a Colombia. Aunque seguramente se le verá cómodo compartiendo las adulaciones en las que somos expertos y que tanto le llaman la atención, seremos testigos de cómo por fuera de micrófono esta sea la visita más dura y exigente que un presidente colombiano haya tenido que enfrentar de una contraparte estadounidense, aunque seguramente, en el momento del balance, los titulares que emanen de Casa de Nariño dirán que todo fue color de rosa.