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La movida presidencial para recomponer el partido de la U es un notorio hecho político. “No tendrá candidato pero definirá la elección”, ha dicho quién encabezará su lista de Senado. Pero, si el candidato es Vargas ¿Lo apoyará el centro –Izquierda?
Hasta ahora el análisis de preferencias electorales, siguiendo el comportamiento de la ciudadanía en el plebiscito y las tendencias de las más recientes elecciones, daba por sentado dos hechos:1) Un candidato Uribista, “el que diga Uribe” pasaría a segunda vuelta, y 2) La actual coalición está fragmentada y el presidente Santos venía de “capa caída” en las encuestas, concediéndole escasa importancia en la selección de su sucesor.
La respuesta de Santos se produce en un momento de innegable dificultad para la U. Siendo su influencia parlamentaria indiscutible (20 senadores y 37 representantes), en los pasillos del congreso se comentaba sobre su desintegración ante la imposibilidad de transfuguismo en la puerta de las elecciones y en ausencia de un candidato propio y sólido, en un momento en que avanzan investigaciones, con claros efectos políticos, de la Fiscalía contra algunos de sus barones.
Aunque parezca exagerado decir que la U definirá la elección es cierto que su influencia en una pre selección del candidato “Pro Paz” será determinante, siéndolo mucho más la decisión que asuma el Liberalismo, verdadero núcleo de la actual coalición y decisivo “conector”, entre el centro y la izquierda, de la que viene. Mientras la U anuncia que no tiene ni tendrá candidato propio, en el Liberalismo existen varios aguardando una consulta interna. Tras bambalinas, el ex vicepresidente Vargas, “pacientemente” espera.
¿Es la recomposición de la U una manera de abrir la puerta a la candidatura de Vargas? Lo confirmaremos, o no, con la estructuración del nuevo gabinete. Para importantes sectores Liberales y del centro izquierda, que arrastran significativos votos de opinión, Vargas no es uno de los “suyos “si no todo lo contrario. Y si en primera vuelta las “maquinarias” podrían definir “al que diga Santos”, en la segunda será la opinión ciudadana, no atada a las maquinarias, la que definirá la elección. Es difícil imaginar a la coalición de “amigos de la Paz” respaldando con fervor la candidatura de Vargas, lo que despejaría el camino al otro candidato, “el que diga Uribe”.
Mientras la U renunció a tener candidato, entre los partidos de la actual coalición el único que tiene uno bien definido es Cambio Radical, al que, sin embargo, no le alcanzan los votos para pasar a segunda vuelta. Una candidatura que se comenzó a “cocinar” desde los gobiernos del ex presidente Uribe y que desde hace 15 años ha tenido un importante apoyo del ejecutivo: Vice presidencia, ministerios, presupuestos y “nominó” al actual fiscal. Ha gobernado con continuidad. Ese arrastre se va a medir en las parlamentarias de marzo. Para muchos, la “cobija” de la U comenzaba a romperse porque de un lado la jalaba Vargas y del otro el Centro Democrático.
Con la reestructuración de la U el presidente reaparece en una escena electoral en que se mantiene la polarización. Si su apuesta es por Vargas, un candidato que compartió gobierno y tiene mucho en común con Uribe, pero no su confianza, podría ayudarle a pasar a segunda vuelta, pero correría muchos riesgos al “espantar” sectores “progresistas” de la nueva coalición.
Como están las cosas y las encuestas, en las que en todas pierde, a Vargas, como eventual candidato del presidente Santos, después de 15 años en el gobierno le quedará difícil hablar del “cambio”, anhelo sempiterno de los electores: facilitaría la victoria “del que diga Uribe”.