El vicepresidente y su encrucijada

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Las movidas erráticas  de quien no será candidato del Uribismo; no tiene respaldo en los sectores de Centro Izquierda y tampoco suficientes votos “propios” para pasar a segunda vuelta.

Sería mucho mejor que los candidatos nos convencieran con propuestas e ideas y no con desinformaciones o despistes de ofrecimientos burocráticos. La semana pasada el candidato de Cambio Radical pudo ser tema en  medios y  redes por cuenta de un supuesto ofrecimiento para que el joven Simón Gaviria fuera su  Vicepresidente. Aunque después lo negó, algo quedó en el ambiente.

¿Por qué necesita Vargas un Vicepresidente con votos? Sin necesidad de estar “loquito”, como el mismo se calificó, la respuesta es sencilla: los que tiene no le alcanzan para pasar a segunda vuelta. En la primera veremos un fraccionamiento de las fuerzas políticas con múltiples candidatos. En segunda, si se consideran los resultados del plebiscito, las encuestas y las anteriores presidenciales, uno de ellos será  del Uribismo. El Otro resultará de  los partidos de centro e izquierda y  debe tener la capacidad de convencer a esos sectores. El doctor Vargas no tiene esa capacidad de convocatoria.

Si nos atenemos a los números de las más recientes elecciones, en 2015, el partido del Vicepresidente obtuvo, apenas, la cuarta votación para concejos, detrás de los otros partidos de la coalición. Si una eventual alianza está  fundamentada en resultados electorales, quien resulte ganador de una consulta en el Liberalismo o entre el Liberalismo y la U, en la que puede participar el doctor Gaviria, debería ser candidato presidencial y considerar la posibilidad de ofrecer al doctor Vargas, o a otro sector, la vice presidencia. La fórmula, para empezar, está mal elaborada.

A nivel de programas y propósitos una buena síntesis de la ambigüedad del Vice Presidente nos la brindó el periodista Julio Sánchez Cristo, quien luego de presentar la “chiva” sobre el ofrecimiento,  agregó: “qué le definan antes de primera vuelta o si no el plan B es irse al centro democrático”. Puede ser su plan B, pero nada confirma que allí lo proclamaran como candidato. Por otra parte, ese partido tiene su propia dinámica con nombres posicionados como Carlos Holmes Trujillo, Iván Duque y otros que seguramente aparecerán ante la defección de Zuluaga.

El Vice Presidente, quien se ha preocupado de hacer notorias sus diferencias con la coalición por la Paz,  sabe que, luego de ocho años en el gobierno Santos, no será  candidato Uribista y se encuentra buscando un nicho, porque ha entendido, a punto de retirarse,  que la sobrevaloración de la exposición mediática propia de su cargo no  se refleja en respaldo electoral. No es tan raro que hubiese ofrecido la vice presidencia a Simón Gaviria, estando en el ambiente Liberal otras  precandidaturas y habiendo reiterado el Liberalismo que tendrá candidato propio. Su estrategia es dividir al Liberalismo y la U o tratar de “colarse” allí. Por eso tampoco resulta extraño que ahora diga que no la ofreció. Si el director de planeación hubiese aceptado la propuesta, estaría tirando un salvavidas a un  naufragio a punto de ocurrir.

No tiene discusión que Vargas  es un candidato que el presidente Santos ha apoyado, aunque subliminal y permanentemente advierta que si no es ungido se pasará al  Uribismo, y no tenga credibilidad  entre los sectores que  han respaldado el proceso de Paz, principal legado del actual gobierno y decisivo  elector en segunda vuelta. ¿Será ese apoyo suficiente para resolver su encrucijada?

@herejesyluis

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