Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
A veces la observación de la realidad, no de la “verdad”, da lugar al nacimiento de nuevas hipótesis y formas de relacionarse con ella, confrontando pretendidos dogmas.
Está en el origen de las revoluciones científicas, de la democracia y del Liberalismo Colombiano. Las doctrinas reaccionan con sanciones, insultos o “menospreciando” a quienes consideran herejes. ¿Le estará pasando eso al Partido Liberal, respecto de Rodrigo Rivera?
En este caso, para empezar, resulta bien difícil establecer el dogma o la verdad. Quienes pensamos que uno de los inamovibles del Liberalismo es la Libertad de opinar, hemos podido entender la convivencia de Bolivarianos y santanderistas desde sus orígenes.
También, la de quienes estiman conveniente una mayor o menor intervención del Estado en los asuntos civiles y en la economía. La convivencia de estos puntos de vista le ha permitido al Liberalismo Colombiano constituirse en una mayoría histórica y construir las instituciones más importantes de la Nación. Esa capacidad de convivir, parece haberse perdido.
Se vale recordar que en el pasado reciente han disentido dirigentes de la talla de Galán y Alfonso López Michelsen . Al parecer, el hilo de continuidad de la “verdad”, se encontraba, en sus casos, en las mayorías politiqueras que controlaban el partido, entonces mayoritario. Ahora, el partido no tiene mayorías, pero reclaman su “propiedad” miembros de un congreso desprestigiado, como entonces.
Aun concediendo que la realidad polìtica es la electoral, el mensaje de lo ocurrido desde 1998 parece no decir nada a muchos dirigentes. Aparte del poder, el partido ha perdido su caudal electoral y mucho de su credibilidad. Con Horacio Serpa, el partido llegó a un increíble (¡) 11% de los votos en 2006.Se perdieron gobernaciones y Alcaldías, históricamente Liberales, como Bogotá y Cali.
Esta semana, el mismo Doctor Serpa, le madrugó al 2009 proponiendo que en 2010 el Partido no tenga candidato. Seguramente observa la tendencia en que el polo pasó de 600.000 votos en 2002 a 2.600.000 en 2006 y el Liberalismo de 3.500.00 a1.400.000 en el mismo periodo. Considera que los electores le hacen caso a los partidos y que deben estos armar una coalición para derrotar a Uribe.
Es esa visión de la política la que tiene al partido Liberal divorciado de la realidad y de las mayorías. Si se preocupara el Doctor Serpa por establecer los motivos, sentimientos y emociones de los ciudadanos que se sienten Liberales en todas las encuestas y un candidato que los interprete, no necesitaría de alianzas, ni de seguir cediendo espacios al Polo.
El doctor Rivera ha dicho que considera la seguridad democrática como un elemento indispensable de la Colombia de Hoy. Así pensamos muchos Liberales. Otros también creemos que Álvaro Uribe es un disidente Liberal y recordamos su carta al congreso del partido en 2002.Tambien, su regreso al país para apoyar la primera candidatura de Horacio Serpa, entonces candidato oficial.
Si se hace costumbre expulsar del partido, sancionar o ridiculizar a quienes no coinciden con las eventuales bancadas liberales y además se perfilan como dirigentes Nacionales, tendremos que seguir buscando alianzas con competidores minoritarios, como el Polo, para que aumenten su caudal electoral, a “nuestras costillas”.
El doctor Rivera debe estar tranquilo, si se le trata como hereje. Antes que él fueron tratados así Galán, López y el mismo Álvaro Uribe. No debe preocuparse si muchos parlamentarios del actual partido no entienden su postura. No tener vínculos con muchos parlamentarios puede considerarse un halago y un activo en la política hoy.